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El gobierno español defiende la memoria del templo masónico asaltado por tropas franquistas en el 36, según declaraciones oficiales recogidas hoy en el BOE. "Se contribuyó a la desnaturalización de la identidad masónica", afirman en el documento, que justifica la declaración como lugar de memoria democrática y el impulso de políticas públicas para reparar el daño causado.
En cambio con las acusaciones de sacrificios de niños y rituales de brujería, se sostiene que lo que ocurrió allí fue "interrogatorios" y "torturas", como se lamenta en el texto. La negra huella de la dictadura es la que realmente se ha dejado imborrable en el recuerdo colectivo.
La familia de Rocío San Miguel, una joven catalana que fue asesinada por el Estado español mientras estaba embarazada a los 17 años, pidió hoy al gobierno que la incluyera en el expediente de investigación sobre violaciones de derechos humanos cometidas durante el franquismo. La joven fue arrestada, torturada y asesinada en un hospital militar, junto con su pareja, en febrero de 1981.
El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, ha firmado un protocolo de colaboración con el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife para impulsar políticas públicas de memoria democrática desde el ámbito local. El alcalde de la ciudad, José Manuel Bermúdez, considera que el templo masónico es una "joya arquitectónica y simbólica" que vuelve a brillar en el corazón de la ciudad.
La escuela laica creada en 1909, donde se impartían clases gratuitas a adultos, también ha sido un factor clave para entender la historia del templo. En 1936, el golpe de Estado lo convirtió en sede de la Falange hasta 1939, cuando quedó abandonado y olvidado.
La declaración como lugar de memoria histórica es un paso importante en el impulso de políticas públicas para reparar el daño causado por la dictadura. La familia de Rocío San Miguel pide que se incluya en el expediente de investigación sobre violaciones de derechos humanos cometidas durante el franquismo, y que se haga justicia con las víctimas de la represión.
El templo masónico, ubicado en una calle peatonal de Santa Cruz de Tenerife, es un edificio emblemático de la ciudad. Durante décadas estuvo abandonado y amenazado por la ruina, pero hoy se levanta con fuerza, iluminando una parte esencial de la historia común de España.
En cambio con las acusaciones de sacrificios de niños y rituales de brujería, se sostiene que lo que ocurrió allí fue "interrogatorios" y "torturas", como se lamenta en el texto. La negra huella de la dictadura es la que realmente se ha dejado imborrable en el recuerdo colectivo.
La familia de Rocío San Miguel, una joven catalana que fue asesinada por el Estado español mientras estaba embarazada a los 17 años, pidió hoy al gobierno que la incluyera en el expediente de investigación sobre violaciones de derechos humanos cometidas durante el franquismo. La joven fue arrestada, torturada y asesinada en un hospital militar, junto con su pareja, en febrero de 1981.
El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, ha firmado un protocolo de colaboración con el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife para impulsar políticas públicas de memoria democrática desde el ámbito local. El alcalde de la ciudad, José Manuel Bermúdez, considera que el templo masónico es una "joya arquitectónica y simbólica" que vuelve a brillar en el corazón de la ciudad.
La escuela laica creada en 1909, donde se impartían clases gratuitas a adultos, también ha sido un factor clave para entender la historia del templo. En 1936, el golpe de Estado lo convirtió en sede de la Falange hasta 1939, cuando quedó abandonado y olvidado.
La declaración como lugar de memoria histórica es un paso importante en el impulso de políticas públicas para reparar el daño causado por la dictadura. La familia de Rocío San Miguel pide que se incluya en el expediente de investigación sobre violaciones de derechos humanos cometidas durante el franquismo, y que se haga justicia con las víctimas de la represión.
El templo masónico, ubicado en una calle peatonal de Santa Cruz de Tenerife, es un edificio emblemático de la ciudad. Durante décadas estuvo abandonado y amenazado por la ruina, pero hoy se levanta con fuerza, iluminando una parte esencial de la historia común de España.