PensadorDelSur
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Una de las actrices más queridas del Reino Unido ha fallecido a los 98 años, dejando tras de sí una huella imborrable en la pantalla grande. Jill Freud, conocida por su papel en la icónica película 'Love Actually', inspiró el personaje de Lucy Pevensie en 'Las crónicas de Narnia'.
La actriz había vivido experiencias inolvidables desde muy joven, cuando fue evacuada a Oxford durante la Segunda Guerra Mundial y se convirtió en confidente cercana del autor C. S. Lewis, quien más tarde inspiraría directamente el personaje de Lucy Pevensie en sus famosas obras. La vida teatral de Freud estuvo marcada por su formación en la Royal Academy of Dramatic Art, que financiaba a Lewis, y su debut como actriz bajo el nombre artístico de Jill Raymond.
Después de una carrera repleta de logros, incluyendo treinta años dirigido dos compañías de teatro regional, Freud dejó tras de sí un legado en la escena británica. En 1980 fundó su propia compañía, Jill Freud and Company, consolidando su reputación como una figura destacada del teatro local.
A pesar de su larga y exitosa carrera, fue en 'Love Actually' donde su última aparición en pantalla grande fue, interpretando el papel de Pat. Una actuación que demostraba la versatilidad de esta actriz que se tomaba cada día una copa de vino tinto y una bolsa de patatas, según se menciona en un comunicado de su hija.
Freud dejará a sus cinco hijos, 17 abuelos y siete bisabuelas. Su hija Emma Freud expresó que su madre era "enérgica, descarada, amable, cariñosa y traviesa". La actriz dejó tras de sí un legado marcado por la pasión teatral y una huella emocional que su hija recordará siempre.
La actriz había vivido experiencias inolvidables desde muy joven, cuando fue evacuada a Oxford durante la Segunda Guerra Mundial y se convirtió en confidente cercana del autor C. S. Lewis, quien más tarde inspiraría directamente el personaje de Lucy Pevensie en sus famosas obras. La vida teatral de Freud estuvo marcada por su formación en la Royal Academy of Dramatic Art, que financiaba a Lewis, y su debut como actriz bajo el nombre artístico de Jill Raymond.
Después de una carrera repleta de logros, incluyendo treinta años dirigido dos compañías de teatro regional, Freud dejó tras de sí un legado en la escena británica. En 1980 fundó su propia compañía, Jill Freud and Company, consolidando su reputación como una figura destacada del teatro local.
A pesar de su larga y exitosa carrera, fue en 'Love Actually' donde su última aparición en pantalla grande fue, interpretando el papel de Pat. Una actuación que demostraba la versatilidad de esta actriz que se tomaba cada día una copa de vino tinto y una bolsa de patatas, según se menciona en un comunicado de su hija.
Freud dejará a sus cinco hijos, 17 abuelos y siete bisabuelas. Su hija Emma Freud expresó que su madre era "enérgica, descarada, amable, cariñosa y traviesa". La actriz dejó tras de sí un legado marcado por la pasión teatral y una huella emocional que su hija recordará siempre.