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Javier Milei, el presidente ultra que llega al ecuador de su mandato, se ha convertido en un caso aparte en la política argentina. El líder del partido La Libertad Avanza prometió "destruir desde dentro" al Estado argentino y, sin duda, logró hacerlo durante sus dos primeros años de gobierno.
El recorte del gasto público fue un punto central de su campaña electoral y lo cumple con eficacia. Milei pasó la "motosierra por la obra pública", los subsidios a la energía y el transporte, las jubilaciones, los empleos estatales, las universidades y hospitales nacionales y la investigación científica. Esto significó una reducción drástica en los programas sociales y una mayor concentración de recursos en sectores estratégicos como la industria y el comercio.
Pero, a cambio, beneficiaron evasores fiscales, importadores, grandes empresas de minería y energía y agroexportadores. La política fiscal de Milei se centró en atraer dólares y cambiar la matriz productiva de Argentina, lo que generó críticas de quienes ven en ello una estrategia para favorecer a los intereses de la élite económica.
El escándalo por la criptomoneda $Libra fue otro calvario para Milei. La operación se investiga también en Estados Unidos y podría ser el comienzo del fin de su presidencia. Pero, como dijo Donald Trump, presidente estadounidense que "rescató" a Milei de la caída, su popularidad se recuperó después de un intercambio de monedas por valor de 20.000 millones de dólares.
La elección legislativa de medio término fue clave para el triunfo electoral de Milei y lo refleja en las encuestas de opinión. El presidente cumplió con su promesa de bajar la inflación, que se desplomó del 211% anual a un 30% estimado este año. Pero, según Lara Goyburu, directora ejecutiva de la consultora de Management & Fit, "si yo tengo que guiarme por los libros clásicos de ciencia política, Milei tendría que haber perdido la elección".
El político Facundo Cruz también analiza el triunfo electoral de Milei como un éxito para su gobierno. "El Gobierno ganó con sus tres caballitos de batalla: bajada de inflación, tipo de cambio estable y política de seguridad", señala.
Sin embargo, muchos críticos argumentan que la economía argentina sigue siendo una marioneta en manos de Milei y que su presidencia está marcada por corrupción y desigualdad. La pregunta es si el presidente logrará acelerar el rumbo iniciado dos años atrás con un Congreso más afín y un renovado voto de confianza.
La batalla judicial entre la actual pareja de Charles Spencer y su exmujer por violación de la privacidad terminó, pero la lucha de Milei por mantener su poder sigue siendo abierta.
El recorte del gasto público fue un punto central de su campaña electoral y lo cumple con eficacia. Milei pasó la "motosierra por la obra pública", los subsidios a la energía y el transporte, las jubilaciones, los empleos estatales, las universidades y hospitales nacionales y la investigación científica. Esto significó una reducción drástica en los programas sociales y una mayor concentración de recursos en sectores estratégicos como la industria y el comercio.
Pero, a cambio, beneficiaron evasores fiscales, importadores, grandes empresas de minería y energía y agroexportadores. La política fiscal de Milei se centró en atraer dólares y cambiar la matriz productiva de Argentina, lo que generó críticas de quienes ven en ello una estrategia para favorecer a los intereses de la élite económica.
El escándalo por la criptomoneda $Libra fue otro calvario para Milei. La operación se investiga también en Estados Unidos y podría ser el comienzo del fin de su presidencia. Pero, como dijo Donald Trump, presidente estadounidense que "rescató" a Milei de la caída, su popularidad se recuperó después de un intercambio de monedas por valor de 20.000 millones de dólares.
La elección legislativa de medio término fue clave para el triunfo electoral de Milei y lo refleja en las encuestas de opinión. El presidente cumplió con su promesa de bajar la inflación, que se desplomó del 211% anual a un 30% estimado este año. Pero, según Lara Goyburu, directora ejecutiva de la consultora de Management & Fit, "si yo tengo que guiarme por los libros clásicos de ciencia política, Milei tendría que haber perdido la elección".
El político Facundo Cruz también analiza el triunfo electoral de Milei como un éxito para su gobierno. "El Gobierno ganó con sus tres caballitos de batalla: bajada de inflación, tipo de cambio estable y política de seguridad", señala.
Sin embargo, muchos críticos argumentan que la economía argentina sigue siendo una marioneta en manos de Milei y que su presidencia está marcada por corrupción y desigualdad. La pregunta es si el presidente logrará acelerar el rumbo iniciado dos años atrás con un Congreso más afín y un renovado voto de confianza.
La batalla judicial entre la actual pareja de Charles Spencer y su exmujer por violación de la privacidad terminó, pero la lucha de Milei por mantener su poder sigue siendo abierta.