La ciudad que me duele, pero que también me hace escribir. Buenos Aires, la metrópoli porteña, esa ciudad de pasión y de dolor, donde cada esquina tiene una historia, un recuerdo y un susurro que solo se entiende cuando estás allí. Martín Caparrós, el autor de "Bue", nos cuenta esta historia sin casticismo, sin sentimentalidad, sino con osadía y convicción.
La ciudad que nunca duerme es también la que nunca olvida. Buenos Aires, la capital del imperio que nunca existió, según Malraux, es una ciudad que se ha apoderado de cada rincón, cada barrio, cada callejuela, sin importarle quién sea el dueño. Es una ciudad radicalmente inmigrante, hecha de todo tipo de retazos, mezclas y confusiones.
Caparrós nos recuerda que "Bue" es una novela vibrante, escrita con intención de hacer crónicas vivas, de contar la ciudad sin excusas. Es un libro que busca que las palabras choquen y sean verdad, y en su colisión se cuente algo. Un grupo de tres amigos normales, vulgares incluso, deciden dar un golpe de mano secuestrando a alguien. Lo que sucede entre la idea y el posible hecho es "Bue".
En esta novela, Caparrós nos muestra una ciudad que exagera lo que no es, pero también se enamora de lo que es real. Es una ciudad que se ha apoderado del azar, que lo lleva a vivir, a sufrir y a aprender. "El azar está en lo que importa, acechando", nos recuerda Caparrós.
Para él, la escritura es un pulso literario, un don que busca expresar la vida sin movernse delante de otras disciplinas. Con "Bue", capta el pulso de la ciudad, su ritmo y su sonido. Es una novela que nos hace reír, llorar y reflexionar sobre nuestra propia ciudad.
Buenos Aires es la ciudad que me duele, pero también me hace escribir. Es una ciudad que se ha apoderado de mí, que me hace sentir vivo. Y Caparrós nos recuerda que "Bue" es esta ciudad, esta pasión y este dolor que solo se entiende cuando estás allí.
La ciudad que nunca duerme es también la que nunca olvida. Buenos Aires, la capital del imperio que nunca existió, según Malraux, es una ciudad que se ha apoderado de cada rincón, cada barrio, cada callejuela, sin importarle quién sea el dueño. Es una ciudad radicalmente inmigrante, hecha de todo tipo de retazos, mezclas y confusiones.
Caparrós nos recuerda que "Bue" es una novela vibrante, escrita con intención de hacer crónicas vivas, de contar la ciudad sin excusas. Es un libro que busca que las palabras choquen y sean verdad, y en su colisión se cuente algo. Un grupo de tres amigos normales, vulgares incluso, deciden dar un golpe de mano secuestrando a alguien. Lo que sucede entre la idea y el posible hecho es "Bue".
En esta novela, Caparrós nos muestra una ciudad que exagera lo que no es, pero también se enamora de lo que es real. Es una ciudad que se ha apoderado del azar, que lo lleva a vivir, a sufrir y a aprender. "El azar está en lo que importa, acechando", nos recuerda Caparrós.
Para él, la escritura es un pulso literario, un don que busca expresar la vida sin movernse delante de otras disciplinas. Con "Bue", capta el pulso de la ciudad, su ritmo y su sonido. Es una novela que nos hace reír, llorar y reflexionar sobre nuestra propia ciudad.
Buenos Aires es la ciudad que me duele, pero también me hace escribir. Es una ciudad que se ha apoderado de mí, que me hace sentir vivo. Y Caparrós nos recuerda que "Bue" es esta ciudad, esta pasión y este dolor que solo se entiende cuando estás allí.