CharlaContinente
Well-known member
En las cuarentenas, muchos se dan cuenta de que la caída del cabello no es solo un síntoma de la menopausia, sino que también puede estar relacionada con un desequilibrio interno que podemos corregir con nuestra alimentación.
Según Marta León, nutricionista y farmacéutica, el pelo no cae solo porque sí, sino que es un reflejo de un problema hormonal subyacente. "El cuerpo prioriza las funciones vitales antes que el cabello o la piel si no hay suficientes nutrientes", explica.
En la menopausia, la disminución de los estrógenos y progesterona puede provocar que el cabello pierda grosor y fuerza. Estas hormonas protegen el folículo piloso, y cuando bajan, el cabello se debilita y crece más fino.
La alimentación sana y equilibrada es fundamental para mantener la salud hormonal y prevenir la caída del cabello. La colina, que se encuentra en alimentos como los huevos, el salmón, el pollo y las legumbres, ayuda a mejorar la función del hígado y la síntesis hormonal.
Sin embargo, también hay otros nutrientes esenciales que pueden ayudar a fortalecer el cabello. El hierro es fundamental para oxigenar el folículo piloso, mientras que la biotina interviene directamente en la producción de queratina, la proteína del cabello. Los ácidos grasos omega-3, el zinc y las verduras de hoja verde también favorecen un entorno más estable para el folículo.
Pero no todo depende de lo que comemos. La falta de sueño o el estrés también pueden alterar nuestras hormonas y causar caída del cabello. "No sirve de nada comer bien si vivimos estresadas; el estrés altera nuestras hormonas tanto como una mala dieta", advierte Marta León.
En resumen, la caída del cabello en las cuarentenas puede ser un síntoma de un desequilibrio interno que se puede corregir con una alimentación sana y equilibrada, así como con el control del estrés y la falta de sueño.
Según Marta León, nutricionista y farmacéutica, el pelo no cae solo porque sí, sino que es un reflejo de un problema hormonal subyacente. "El cuerpo prioriza las funciones vitales antes que el cabello o la piel si no hay suficientes nutrientes", explica.
En la menopausia, la disminución de los estrógenos y progesterona puede provocar que el cabello pierda grosor y fuerza. Estas hormonas protegen el folículo piloso, y cuando bajan, el cabello se debilita y crece más fino.
La alimentación sana y equilibrada es fundamental para mantener la salud hormonal y prevenir la caída del cabello. La colina, que se encuentra en alimentos como los huevos, el salmón, el pollo y las legumbres, ayuda a mejorar la función del hígado y la síntesis hormonal.
Sin embargo, también hay otros nutrientes esenciales que pueden ayudar a fortalecer el cabello. El hierro es fundamental para oxigenar el folículo piloso, mientras que la biotina interviene directamente en la producción de queratina, la proteína del cabello. Los ácidos grasos omega-3, el zinc y las verduras de hoja verde también favorecen un entorno más estable para el folículo.
Pero no todo depende de lo que comemos. La falta de sueño o el estrés también pueden alterar nuestras hormonas y causar caída del cabello. "No sirve de nada comer bien si vivimos estresadas; el estrés altera nuestras hormonas tanto como una mala dieta", advierte Marta León.
En resumen, la caída del cabello en las cuarentenas puede ser un síntoma de un desequilibrio interno que se puede corregir con una alimentación sana y equilibrada, así como con el control del estrés y la falta de sueño.