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Para muchos, un salario de 3.000 euros es una suma apremiante, sin embargo, el vendedor finlandés Markus destaca cómo, en muchos casos, los requisitos para un puesto de trabajo pueden parecer casi insuperables, incluso si el pago inicial parece razonable. "En una oferta de trabajo, la descripción del puesto puede ser muy extensa y exigente. Puedes encontrar ejemplos donde se requiere una especialización concreta y el salario máximo es algo por encima de los 2.500 euros", menciona con sorpresa.
Este hombre que ha vivido en ambos lados, ya sea como empleado o empresario, asegura que la estructura de las empresas no evoluciona a un ritmo suficiente. "Hay demasiados títulos y líderes innecesarios, sobre todo en recursos humanos, que hacen que las cosas sean complicadas y se pierda la motivación laboral", afirma. Un ejemplo vivo es la empresa para la cual trabajó, donde había 300 vendedores y el mismo número de gerentes prácticamente sin cargo ni responsabilidades.
En palabras de Markus, "los beneficios empresariales deben invertirse en más eficiencia y menos liderazgo". Además, destaca que nadie debería verse obligado a fingir que trabaja por gusto. Recuerda una situación en un centro de conferencias donde los técnicos del mantenimiento mencionaban que solo tenía que mostrarle al cliente que trabajaba todo el tiempo, incluso si no había nada que hacer.
El vendedor finlandés concluye con una reflexión fundamental: "un salario debe garantizar un nivel de vida suficiente en relación con el tiempo y el esfuerzo". En los últimos cinco años, la inflación se ha vuelto significativamente más alta, pero los salarios siguen sin crecer. Esto hace que sea difícil encontrar motivación cuando después de trabajar 40 horas a la semana no hay dinero en la cuenta.
"La realidad laboral es compleja y requiere soluciones innovadoras", concluye Markus. Es hora de revisar las estructuras empresariales y enfocarse en la eficiencia, en lugar de crecer en la burocracia innecesaria que roba la motivación a los trabajadores.
Este hombre que ha vivido en ambos lados, ya sea como empleado o empresario, asegura que la estructura de las empresas no evoluciona a un ritmo suficiente. "Hay demasiados títulos y líderes innecesarios, sobre todo en recursos humanos, que hacen que las cosas sean complicadas y se pierda la motivación laboral", afirma. Un ejemplo vivo es la empresa para la cual trabajó, donde había 300 vendedores y el mismo número de gerentes prácticamente sin cargo ni responsabilidades.
En palabras de Markus, "los beneficios empresariales deben invertirse en más eficiencia y menos liderazgo". Además, destaca que nadie debería verse obligado a fingir que trabaja por gusto. Recuerda una situación en un centro de conferencias donde los técnicos del mantenimiento mencionaban que solo tenía que mostrarle al cliente que trabajaba todo el tiempo, incluso si no había nada que hacer.
El vendedor finlandés concluye con una reflexión fundamental: "un salario debe garantizar un nivel de vida suficiente en relación con el tiempo y el esfuerzo". En los últimos cinco años, la inflación se ha vuelto significativamente más alta, pero los salarios siguen sin crecer. Esto hace que sea difícil encontrar motivación cuando después de trabajar 40 horas a la semana no hay dinero en la cuenta.
"La realidad laboral es compleja y requiere soluciones innovadoras", concluye Markus. Es hora de revisar las estructuras empresariales y enfocarse en la eficiencia, en lugar de crecer en la burocracia innecesaria que roba la motivación a los trabajadores.