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La relación entre María Guardiola y Vox ha sido un desafío constante para el partido popular. Desde que se postuló a la presidencia de la Junta de Extremadura en 2023, Guardiola ha mantenido una actitud dura hacia el partido de Javier Moraga Abascal.
Guardiola ha utilizado palabras duras contra Vox, calificándolos como un partido "que no respeta a mi tierra" y que solo busca "ruido". Sin embargo, después de una fuerte presión del partido popular, Guardiola comenzó a cambiar su tono el 26 de junio. En ese momento declaró que era "imprescindible" mantener "el respeto, el diálogo y el acuerdo" con Vox.
El 30 de junio, Guardiola firmó un acuerdo de gobierno que ampliaba el catálogo de las cesiones con respecto a las ofrecidas el 19 de junio. En este acuerdo, Vox obtuvo la consejería de Gestión Forestal y Mundo Rural. Aunque Vox ha rompido los gobiernos de coalición con el PP en otras provincias, Guardiola celebró la decisión de su consejera Ignacio Higuero.
Vox sigue siendo un aliado clave para que el PP logre mayorías en la Asamblea de Extremadura. A cambio, ha exigido medidas como peajes. En noviembre, ambos partidos derogaron la "ley de memoria" y sustituirla por una "ley de concordia" que no hace referencia a la dictadura ni al golpe.
Guardiola se ha cuidado en mantener la retórica de Vox para evitar ser acusada de pactar con el partido. Sin embargo, después de anunciar el adelanto electoral en octubre, declaró: "No hago cordones sanitarios". Esto sugiere que está abierta al pacto con Vox.
La posición actual de Guardiola es un compromiso genérico: no pasará por el "aro" de Abascal. Sin embargo, esto ha generado confusión entre los ciudadanos sobre en qué se concreta ese compromiso. Guardiola no ha aclarado si necesitará el voto favorable o la abstención de Vox para seguir siendo presidenta.
En general, la relación entre María Guardiola y Vox sigue siendo compleja. Aunque ha habido desafíos y contratiempos, ambos partidos continúan trabajando juntos para lograr sus objetivos en Extremadura.
Guardiola ha utilizado palabras duras contra Vox, calificándolos como un partido "que no respeta a mi tierra" y que solo busca "ruido". Sin embargo, después de una fuerte presión del partido popular, Guardiola comenzó a cambiar su tono el 26 de junio. En ese momento declaró que era "imprescindible" mantener "el respeto, el diálogo y el acuerdo" con Vox.
El 30 de junio, Guardiola firmó un acuerdo de gobierno que ampliaba el catálogo de las cesiones con respecto a las ofrecidas el 19 de junio. En este acuerdo, Vox obtuvo la consejería de Gestión Forestal y Mundo Rural. Aunque Vox ha rompido los gobiernos de coalición con el PP en otras provincias, Guardiola celebró la decisión de su consejera Ignacio Higuero.
Vox sigue siendo un aliado clave para que el PP logre mayorías en la Asamblea de Extremadura. A cambio, ha exigido medidas como peajes. En noviembre, ambos partidos derogaron la "ley de memoria" y sustituirla por una "ley de concordia" que no hace referencia a la dictadura ni al golpe.
Guardiola se ha cuidado en mantener la retórica de Vox para evitar ser acusada de pactar con el partido. Sin embargo, después de anunciar el adelanto electoral en octubre, declaró: "No hago cordones sanitarios". Esto sugiere que está abierta al pacto con Vox.
La posición actual de Guardiola es un compromiso genérico: no pasará por el "aro" de Abascal. Sin embargo, esto ha generado confusión entre los ciudadanos sobre en qué se concreta ese compromiso. Guardiola no ha aclarado si necesitará el voto favorable o la abstención de Vox para seguir siendo presidenta.
En general, la relación entre María Guardiola y Vox sigue siendo compleja. Aunque ha habido desafíos y contratiempos, ambos partidos continúan trabajando juntos para lograr sus objetivos en Extremadura.