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Málaga ha reducido drásticamente el espacio dedicado a la Colección del Museo Ruso, una institución que cumplió su décimo aniversario hace solo unas semanas. La transición de esta colección al nuevo Málaga Espacio Expositivo Tabacalera (Meet) ha sido algo radical, con las estancias principales reducidas a un tercio de la superficie original y muchas obras expuestas temporalmente en pequeñas salas. Este cambio se debe principalmente al cese del apoyo económico del Museo Estatal de San Petersburgo, debido a las sanciones internacionales por la invasión de Ucrania.
El director actual, Luis Lafuente, argumenta que el espacio puede acoger exposiciones multidisciplinares y complementarias, permitiendo atraer un público cada vez más amplio. Sin embargo, muchos sectoriales culturales critican esta decisión, sosteniendo que Málaga pierde su hecho diferencial frente a otros museos de la ciudad, ya que las exposiciones temporales se pueden encontrar en otros lugares.
También se destaca la escasez de obras rusas fuera de Rusia para la exposición. Se citan colecciones privadas como la del español Alejandro Sanz Peinado, que mantuvo con vida el espacio después de las sanciones internacionales, pero también que no es fácil organizar una exposición sin estas piezas clave.
Málaga se reinventa para sobrevivir a la guerra y ha cambiado su carácter. Se destaca la apuesta personal del alcalde Francisco de la Torre, que sorprendió a los propios y extraños con el acuerdo inicial con el Museo Estatal de Arte Ruso. Esta colaboración implicaba pagar un canon anual de 400.000 euros, complementando el Centre Pompidou Málaga.
La pandemia impactó fuertemente en este proyecto, que quedó realmente noqueado tras la invasión rusa de Ucrania a finales del 2022. Sin embargo, gracias a las colecciones privadas y a la concejala de Cultura Mariana Pineda, se logró mantener con vida el museo para su valor cultural lejos de la política.
El nuevo proyecto está destinado a compartir el espacio con otros contenidos y exposiciones, aunque no ha llegado a ser claro qué será exactamente este nuevo formato.
El director actual, Luis Lafuente, argumenta que el espacio puede acoger exposiciones multidisciplinares y complementarias, permitiendo atraer un público cada vez más amplio. Sin embargo, muchos sectoriales culturales critican esta decisión, sosteniendo que Málaga pierde su hecho diferencial frente a otros museos de la ciudad, ya que las exposiciones temporales se pueden encontrar en otros lugares.
También se destaca la escasez de obras rusas fuera de Rusia para la exposición. Se citan colecciones privadas como la del español Alejandro Sanz Peinado, que mantuvo con vida el espacio después de las sanciones internacionales, pero también que no es fácil organizar una exposición sin estas piezas clave.
Málaga se reinventa para sobrevivir a la guerra y ha cambiado su carácter. Se destaca la apuesta personal del alcalde Francisco de la Torre, que sorprendió a los propios y extraños con el acuerdo inicial con el Museo Estatal de Arte Ruso. Esta colaboración implicaba pagar un canon anual de 400.000 euros, complementando el Centre Pompidou Málaga.
La pandemia impactó fuertemente en este proyecto, que quedó realmente noqueado tras la invasión rusa de Ucrania a finales del 2022. Sin embargo, gracias a las colecciones privadas y a la concejala de Cultura Mariana Pineda, se logró mantener con vida el museo para su valor cultural lejos de la política.
El nuevo proyecto está destinado a compartir el espacio con otros contenidos y exposiciones, aunque no ha llegado a ser claro qué será exactamente este nuevo formato.