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En Cúcuta, capital del departamento nororiental colombiano, capital de Colombia, donde más de 30.000 personas cruzan cada día la frontera con Venezuela en busca de una vida mejor, se ha vuelto a la normalidad tras la crisis política que siguió al ataque militar de EEUU y la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro.
Sin embargo, las emociones no son las mismas que antes. Zuly Guerra, una mujer venezolana que vino a Colombia hace cinco años por razones económicas, piensa en regresar. "Me duele lo que está pasando en mi país", dice, refiriéndose a la situación política de Venezuela. La joven militar retira su casco para abotonar su chaqueta y hablar con el diario El Diario. "Le agradezco a Trump por liberar a Venezuela, que sea como antes". En realidad lo que ella quiere decir es que el presidente de EEUU ha acabado con la dictadura y puede regresar una democracia. Y eso es lo único que le importa.
La situación en Cúcuta es delicada. La ciudad está llena de familias venezolanas que llegan a Colombia sin documentos o con unos muy defectuosos, que viven al amparo de la ley en los barrios más pobres del país y se viven en las calles. "Aqui no hay mucho trabajo", dice Ciliana Suárez, una mujer que ha estado viviendo en Cúcuta durante dos años. "Allá en Venezuela estamos intentando sobrevivir con la ayuda de nuestra familia o amigos porque nuestras pensiones son muy pequeñas".
En las últimas semanas la situación se ha agudado debido a que el gobierno venezolano ha suspendido los trabajos del puente Simón Bolívar, un paso fronterizo entre ambos países que recibe unos 30.000 transeúntes cada día. Además, la agresión militar de EEUU y la captura del presidente Maduro han causado una gran incertidumbre en la región.
Sin embargo, las emociones no son las mismas que antes. Zuly Guerra, una mujer venezolana que vino a Colombia hace cinco años por razones económicas, piensa en regresar. "Me duele lo que está pasando en mi país", dice, refiriéndose a la situación política de Venezuela. La joven militar retira su casco para abotonar su chaqueta y hablar con el diario El Diario. "Le agradezco a Trump por liberar a Venezuela, que sea como antes". En realidad lo que ella quiere decir es que el presidente de EEUU ha acabado con la dictadura y puede regresar una democracia. Y eso es lo único que le importa.
La situación en Cúcuta es delicada. La ciudad está llena de familias venezolanas que llegan a Colombia sin documentos o con unos muy defectuosos, que viven al amparo de la ley en los barrios más pobres del país y se viven en las calles. "Aqui no hay mucho trabajo", dice Ciliana Suárez, una mujer que ha estado viviendo en Cúcuta durante dos años. "Allá en Venezuela estamos intentando sobrevivir con la ayuda de nuestra familia o amigos porque nuestras pensiones son muy pequeñas".
En las últimas semanas la situación se ha agudado debido a que el gobierno venezolano ha suspendido los trabajos del puente Simón Bolívar, un paso fronterizo entre ambos países que recibe unos 30.000 transeúntes cada día. Además, la agresión militar de EEUU y la captura del presidente Maduro han causado una gran incertidumbre en la región.