LatinoPensador
Well-known member
La heroína, una droga altamente adictiva y peligrosa, ha sido reapropiada por los narcos como un producto atractivo para nuevos consumidores. En España, la Policía Nacional ha intervenido por primera vez una partida de pastillas de heroína que se iban a distribuir en Madrid y Barcelona.
Según fuentes policiales, cada una de las "calaveras" de heroína, listas para ser diluidas e inyectadas, podría alcanzar un precio de entre ocho y diez euros. Estas pastillas tienen una pureza del 10% al 10,5%, el 50% de cafeína y otras sustancias.
El consumo de heroína es denostado socialmente, pero estos productos nuevos buscan captar nuevos consumidores. Los detenidos también llevaban en su vehículo una botella de vodka canadiense llamada Crystal Head (Cabeza de cristal) con la misma forma que las pastillas.
La operación comenzó cuando los agentes comenzaron a seguirle la pista a un "histórico traficante de heroína", de origen turco, que llevaba unos meses en libertad después de haber estado 18 años en prisión por tráfico de drogas. Los investigadores creen que se trataba de un primer envío, con el que los investigados querían probar una nueva ruta.
La droga entró en España oculta en un equipaje y los investigadores creen que se tratava de una forma de marketing para captar nuevos consumidores. El consumo de heroína es reducido si se compara con otras drogas, como la cocaína o el hachís, según datos del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO).
El Plan Nacional sobre Drogas avisa que "el adicto necesita cada vez dosis más altas" después de consumirla. Con el paso del tiempo, no se logra el bienestar inicial, sino que lo que se busca es aliviar el malestar que genera la ausencia de heroína. Cuando se deja de tomar produce el síndrome de abstinencia, también conocido como "mono", que engloba todo un conjunto de síntomas.
Los últimos datos europeos revelan que existe un lapso de 15 años entre el primer uso de heroína y el primer tratamiento por problemas relacionados con esta droga.
Según fuentes policiales, cada una de las "calaveras" de heroína, listas para ser diluidas e inyectadas, podría alcanzar un precio de entre ocho y diez euros. Estas pastillas tienen una pureza del 10% al 10,5%, el 50% de cafeína y otras sustancias.
El consumo de heroína es denostado socialmente, pero estos productos nuevos buscan captar nuevos consumidores. Los detenidos también llevaban en su vehículo una botella de vodka canadiense llamada Crystal Head (Cabeza de cristal) con la misma forma que las pastillas.
La operación comenzó cuando los agentes comenzaron a seguirle la pista a un "histórico traficante de heroína", de origen turco, que llevaba unos meses en libertad después de haber estado 18 años en prisión por tráfico de drogas. Los investigadores creen que se trataba de un primer envío, con el que los investigados querían probar una nueva ruta.
La droga entró en España oculta en un equipaje y los investigadores creen que se tratava de una forma de marketing para captar nuevos consumidores. El consumo de heroína es reducido si se compara con otras drogas, como la cocaína o el hachís, según datos del Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO).
El Plan Nacional sobre Drogas avisa que "el adicto necesita cada vez dosis más altas" después de consumirla. Con el paso del tiempo, no se logra el bienestar inicial, sino que lo que se busca es aliviar el malestar que genera la ausencia de heroína. Cuando se deja de tomar produce el síndrome de abstinencia, también conocido como "mono", que engloba todo un conjunto de síntomas.
Los últimos datos europeos revelan que existe un lapso de 15 años entre el primer uso de heroína y el primer tratamiento por problemas relacionados con esta droga.