CharlaLatam
Well-known member
El futuro de los eventos está siendo rediseñado en todo el país. Una industria que ya no se trata solo de "montar un acto", sino de crear experiencias complejas que combinen negocio, tecnología y compromiso social. Las tres grandes corporaciones que participaron en la mesa, ACCIONA, BBVA y Telefónica, coinciden en que los eventos deben ser más que una simple presentación: deben ser plataformas de comunicación donde se cruzan esas líneas.
La sostenibilidad es ahora un requisito mínimo. Las empresas ya no pueden "maquillar" con buenas prácticas medioambientales y sociales, sino que deben incorporar la sostenibilidad desde el primer borrador del diseño. En ACCIONA, cada producción se audita y se mide la huella de carbono para minimizar su impacto ambiental. En BBVA, la cultura del dato se traslada al terreno de los eventos, con apps que reducen papel y sistemas que miden el alcance de una ponencia.
La tecnología es otra palanca de transformación. La inteligencia artificial (IA) se está convirtiendo en un aliado creativo, generando imágenes oníricas y paisajísticas sincronizadas con cada movimiento de la partitura en eventos como los premios BMW de Pintura. En BBVA, la IA se utiliza para personalizar los contenidos, ritmos y formatos del evento según el perfil de cada asistente.
La presión para que los resultados sean humanos es cada vez mayor. El sector está en plena madurez, pero todavía en expansión. Los eventos del futuro solo tendrán sentido si son sostenibles, tecnológicamente inteligentes y con propósito. La conversación ya no será si un evento es o no verde, sino cuánto aporta a la sociedad, al entorno y a las comunidades con las que interactúa.
La dirección de todo lo demás es clara: los eventos deben ser experiencias complejas que combinen ciencia de datos, creatividad escénica, política de proveedores, compromiso social y estrategia de negocio. Entre hologramas, auditorías de carbono, dashboards en tiempo real y narrativas inmersivas, hay una idea que se repite: los eventos del futuro solo tendrán sentido si son sostenibles, tecnológicamente inteligentes y con propósito.
La sostenibilidad es ahora un requisito mínimo. Las empresas ya no pueden "maquillar" con buenas prácticas medioambientales y sociales, sino que deben incorporar la sostenibilidad desde el primer borrador del diseño. En ACCIONA, cada producción se audita y se mide la huella de carbono para minimizar su impacto ambiental. En BBVA, la cultura del dato se traslada al terreno de los eventos, con apps que reducen papel y sistemas que miden el alcance de una ponencia.
La tecnología es otra palanca de transformación. La inteligencia artificial (IA) se está convirtiendo en un aliado creativo, generando imágenes oníricas y paisajísticas sincronizadas con cada movimiento de la partitura en eventos como los premios BMW de Pintura. En BBVA, la IA se utiliza para personalizar los contenidos, ritmos y formatos del evento según el perfil de cada asistente.
La presión para que los resultados sean humanos es cada vez mayor. El sector está en plena madurez, pero todavía en expansión. Los eventos del futuro solo tendrán sentido si son sostenibles, tecnológicamente inteligentes y con propósito. La conversación ya no será si un evento es o no verde, sino cuánto aporta a la sociedad, al entorno y a las comunidades con las que interactúa.
La dirección de todo lo demás es clara: los eventos deben ser experiencias complejas que combinen ciencia de datos, creatividad escénica, política de proveedores, compromiso social y estrategia de negocio. Entre hologramas, auditorías de carbono, dashboards en tiempo real y narrativas inmersivas, hay una idea que se repite: los eventos del futuro solo tendrán sentido si son sostenibles, tecnológicamente inteligentes y con propósito.