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"El PSOE en un giro inesperado: ¿quién es el verdadero responsable del discurso feminista?"
La política española se ha convertido en una cuestión de desvincular al oponente del propio partido, más que en presentar una propuesta clara y convincente. La táctica común de acusar al rival de ser peor que uno mismo ya está siendo utilizada por los políticos para disuadir a la gente de votarles. Sin embargo, este tipo de práctica no se puede tolerar.
La situación en el PSOE es un ejemplo perfecto de esto. Cuando dos empleadas de La Moncloa denunciaron el comportamiento misógino de Pedro Sánchez's asesor Paco Salazar, se consideró que era una excusa para no hablar sobre los verdaderos problemas del partido. El gobierno del PSOE ha estado orillando esta situación desde su interior, y la mala gestión o encubrimiento que se produjo en este caso compromete la credibilidad de sus discursos feministas.
Sánchez tuvo la oportunidad de explicar qué pasó en este caso, por qué se produjeron estas conductas y por qué las denuncias fueron aparcadas. Sin embargo, en lugar de abordar directamente el problema, optó por hablar sobre los datos de acoso laboral. La confusión es total: dice que su gobierno protege a las mujeres, pero no explica cómo logra esto.
Este caso muestra claramente que la táctica de desvincular al rival del propio partido ya no es suficiente. Los políticos deben demostrar qué son sus propuestas y cómo pueden solucionar los problemas reales de la sociedad. ¿Quién es el verdadero responsable del discurso feminista si los demás son siempre el argumento? Es hora de que los políticos se pongan en el lugar de las mujeres y comiencen a hablar sobre los problemas reales que enfrentan.
La política española se ha convertido en una cuestión de desvincular al oponente del propio partido, más que en presentar una propuesta clara y convincente. La táctica común de acusar al rival de ser peor que uno mismo ya está siendo utilizada por los políticos para disuadir a la gente de votarles. Sin embargo, este tipo de práctica no se puede tolerar.
La situación en el PSOE es un ejemplo perfecto de esto. Cuando dos empleadas de La Moncloa denunciaron el comportamiento misógino de Pedro Sánchez's asesor Paco Salazar, se consideró que era una excusa para no hablar sobre los verdaderos problemas del partido. El gobierno del PSOE ha estado orillando esta situación desde su interior, y la mala gestión o encubrimiento que se produjo en este caso compromete la credibilidad de sus discursos feministas.
Sánchez tuvo la oportunidad de explicar qué pasó en este caso, por qué se produjeron estas conductas y por qué las denuncias fueron aparcadas. Sin embargo, en lugar de abordar directamente el problema, optó por hablar sobre los datos de acoso laboral. La confusión es total: dice que su gobierno protege a las mujeres, pero no explica cómo logra esto.
Este caso muestra claramente que la táctica de desvincular al rival del propio partido ya no es suficiente. Los políticos deben demostrar qué son sus propuestas y cómo pueden solucionar los problemas reales de la sociedad. ¿Quién es el verdadero responsable del discurso feminista si los demás son siempre el argumento? Es hora de que los políticos se pongan en el lugar de las mujeres y comiencen a hablar sobre los problemas reales que enfrentan.