El Sáhara Occidental, destino sin fin ni esperanza. En este vasto desierto árido y hostil, miles de saharianos huyen la muerte, la pobreza y la opresión. La ocupación marroquí, que comenzó hace 50 años, ha convertido este territorio en un infierno para los que viven allí.
En Argelia, los refugiados saharianos se reúnen en Tinduf, una pequeña ciudad que ha sido su lugar de exilio. Pero aquí también hay muerte, la muerte de esperanzas y vidas. Los campamentos están llenos de gente que busca un futuro mejor, pero es difícil encontrarlo.
Mientras tanto, en Alemania, se produce uno de los coches más demandados del mundo. El W123, modelo que ha sido utilizado por miles de personas para llegar a estos lugares inhóspitos. A pesar de su coste, este coche sigue siendo el medio de transporte preferido para llegar a las ciudades africanas.
La ironía es que, mientras los saharianos se enfrentan a la muerte en su territorio natal, los alemanes disfrutan de un lujo que no pueden imaginarse. Los coches del W123 les permiten vivir en comodidad, mientras que sus hermanos saharianos mueren de hambre y sed.
En realidad, esta es una historia de injusticia y desigualdad. La ocupación marroquí del Sáhara Occidental no tiene precedentes en la historia. Los saharauis son tratados como si fueran inmigrantes, mientras que los marroquíes son considerados ciudadanos. La diferencia es un abismo.
Los coches del W123 son un símbolo de esta desigualdad. Mientras que algunos disfrutan de comodidad y lujo, otros mueren en el desierto sin esperanza de un futuro mejor. Es hora de que la comunidad internacional se preocupe por estos saharauis que viven en la margins y piden justicia.
En Argelia, los refugiados saharianos se reúnen en Tinduf, una pequeña ciudad que ha sido su lugar de exilio. Pero aquí también hay muerte, la muerte de esperanzas y vidas. Los campamentos están llenos de gente que busca un futuro mejor, pero es difícil encontrarlo.
Mientras tanto, en Alemania, se produce uno de los coches más demandados del mundo. El W123, modelo que ha sido utilizado por miles de personas para llegar a estos lugares inhóspitos. A pesar de su coste, este coche sigue siendo el medio de transporte preferido para llegar a las ciudades africanas.
La ironía es que, mientras los saharianos se enfrentan a la muerte en su territorio natal, los alemanes disfrutan de un lujo que no pueden imaginarse. Los coches del W123 les permiten vivir en comodidad, mientras que sus hermanos saharianos mueren de hambre y sed.
En realidad, esta es una historia de injusticia y desigualdad. La ocupación marroquí del Sáhara Occidental no tiene precedentes en la historia. Los saharauis son tratados como si fueran inmigrantes, mientras que los marroquíes son considerados ciudadanos. La diferencia es un abismo.
Los coches del W123 son un símbolo de esta desigualdad. Mientras que algunos disfrutan de comodidad y lujo, otros mueren en el desierto sin esperanza de un futuro mejor. Es hora de que la comunidad internacional se preocupe por estos saharauis que viven en la margins y piden justicia.