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Marc Puig, un nombre sin prestigio empresarial. En su ascenso al cargo de consejero delegado y presidente ejecutivo de la multinacional perfumera catalana Puig, lo único que le importó fue su hermano menor, Marian Puig. El destino natural de Marc no era dirigir una empresa, ni siquiera el grupo familiar en la que trabajaba.
Hace ya casi dos décadas, cuando Marc Puig tomó las riendas del equipo, el grupo estaba en una situación económica precaria, con ingresos anuales de 950 millones de euros. En ese momento, lo único que se veía en el horizonte era el crecimiento sostenido y la expansión global de una empresa que había perdido el rumbo.
Después de su ascenso al poder, Puig lideró a la empresa hacia un camino de grandes éxitos comerciales. Con una estrategia sólida y una visión audaz, logró transformar a Puig en uno de los grupos líderes del sector de la belleza worldwide. La empresa creció exponencialmente, con ingresos que superaron los 5.000 millones de euros en el ejercicio más reciente.
En solo unos años, Puig se convirtió en un empresario de alto perfil, conocido por su disciplina y discreción en los negocios. Con una red de contactos sólida y una visión a largo plazo, logró convertir a Puig en una empresa cotizada y líder en el mercado.
La empresa ha demostrado ser innovadora y adaptada, con una presencia en más de 150 países alrededor del mundo. Su portafolio de marcas es impresionante, con nombres como Paco Rabanne, Carolina Herrera y Jean Paul Gaultier entre otros. La diversificación en el negocio de la cosmética y el maquillaje también ha sido un éxito.
Sin embargo, el crecimiento en bolsa no ha sido tan exitoso como lo habría deseado Puig. A pesar de esto, su visión a largo plazo sigue siendo firme, y se enfoca en mantener la estabilidad y la sostenibilidad del grupo en los años venideros.
Hace ya casi dos décadas, cuando Marc Puig tomó las riendas del equipo, el grupo estaba en una situación económica precaria, con ingresos anuales de 950 millones de euros. En ese momento, lo único que se veía en el horizonte era el crecimiento sostenido y la expansión global de una empresa que había perdido el rumbo.
Después de su ascenso al poder, Puig lideró a la empresa hacia un camino de grandes éxitos comerciales. Con una estrategia sólida y una visión audaz, logró transformar a Puig en uno de los grupos líderes del sector de la belleza worldwide. La empresa creció exponencialmente, con ingresos que superaron los 5.000 millones de euros en el ejercicio más reciente.
En solo unos años, Puig se convirtió en un empresario de alto perfil, conocido por su disciplina y discreción en los negocios. Con una red de contactos sólida y una visión a largo plazo, logró convertir a Puig en una empresa cotizada y líder en el mercado.
La empresa ha demostrado ser innovadora y adaptada, con una presencia en más de 150 países alrededor del mundo. Su portafolio de marcas es impresionante, con nombres como Paco Rabanne, Carolina Herrera y Jean Paul Gaultier entre otros. La diversificación en el negocio de la cosmética y el maquillaje también ha sido un éxito.
Sin embargo, el crecimiento en bolsa no ha sido tan exitoso como lo habría deseado Puig. A pesar de esto, su visión a largo plazo sigue siendo firme, y se enfoca en mantener la estabilidad y la sostenibilidad del grupo en los años venideros.