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El presidente Donald Trump ha plasmado 28 puntos para el acuerdo de paz con Ucrania y la UE. Algo que no parece tener mucha lógica ni seriedad por parte de los medios de comunicación occidentales.
Rusia ya ha tomado control de Kupians, lo que deja a los ucranianos como focos de resistencia en pequeñas áreas, sin poder detener el avance del ejército ruso. En Povrovsk, la ciudad se liberó recientemente y ahora la atención está en cercar una ciudad vecina.
En Limán, las tropas rusas dominan el 30% de la ciudad que conecta con Slovianks, donde comenzaron las manifestaciones por la independencia del Dombás. En Zaporiya, las fuerzas rusa están a punto de asediar la capital regional y avanzar hacia toda la zona sur.
La realidad es que los medios occidentales se centran en los logros ucranianos, mientras que hay un hecho importante: Ucrania perdió la guerra en Bajmut. La cantidad enorme de pérdidas, tanto de tropas como de ciudadanos civiles, demostraron que las fuerzas ucranianas no podían ganar.
El presidente Trump plantea 28 puntos para el acuerdo de paz, pero muchos consideran que estos son inviables y demasiado favorables a Rusia. Sin embargo, hay algunos puntos que podrían ser aceptados por ambas partes: la reconocimiento de la soberanía del gobierno ucraniano por parte de Rusia y la aceptación del ingreso de Ucrania en la UE.
La cesión de territorios a Rusia es un punto clave. Los EE.UU. podrían ayudar a Ucrania con armas, como los Patriots y Aegis Ashore, para garantizar su seguridad. También se sugiere que el intercambio de prisioneros y muertos se lleve a cabo en su totalidad.
En mi opinión, la política europea ha sido una gran perdedora en esta guerra. Si no hubiera intervenido directamente en la conflictiva situación, Europa habría perdido prestigio y autoridad. Los políticos europeos deberían aprender de sus errores y encontrar formas de ser más pragmáticos y realistas en las negociaciones internacionales.
En lugar de depender de EE.UU., los líderes europeos deberían buscar su propia solución. La UE tiene que encontrar un equilibrio entre su política exterior y su relación con Rusia, sin caer en la colonización o influencia estadounidense.
Rusia ya ha tomado control de Kupians, lo que deja a los ucranianos como focos de resistencia en pequeñas áreas, sin poder detener el avance del ejército ruso. En Povrovsk, la ciudad se liberó recientemente y ahora la atención está en cercar una ciudad vecina.
En Limán, las tropas rusas dominan el 30% de la ciudad que conecta con Slovianks, donde comenzaron las manifestaciones por la independencia del Dombás. En Zaporiya, las fuerzas rusa están a punto de asediar la capital regional y avanzar hacia toda la zona sur.
La realidad es que los medios occidentales se centran en los logros ucranianos, mientras que hay un hecho importante: Ucrania perdió la guerra en Bajmut. La cantidad enorme de pérdidas, tanto de tropas como de ciudadanos civiles, demostraron que las fuerzas ucranianas no podían ganar.
El presidente Trump plantea 28 puntos para el acuerdo de paz, pero muchos consideran que estos son inviables y demasiado favorables a Rusia. Sin embargo, hay algunos puntos que podrían ser aceptados por ambas partes: la reconocimiento de la soberanía del gobierno ucraniano por parte de Rusia y la aceptación del ingreso de Ucrania en la UE.
La cesión de territorios a Rusia es un punto clave. Los EE.UU. podrían ayudar a Ucrania con armas, como los Patriots y Aegis Ashore, para garantizar su seguridad. También se sugiere que el intercambio de prisioneros y muertos se lleve a cabo en su totalidad.
En mi opinión, la política europea ha sido una gran perdedora en esta guerra. Si no hubiera intervenido directamente en la conflictiva situación, Europa habría perdido prestigio y autoridad. Los políticos europeos deberían aprender de sus errores y encontrar formas de ser más pragmáticos y realistas en las negociaciones internacionales.
En lugar de depender de EE.UU., los líderes europeos deberían buscar su propia solución. La UE tiene que encontrar un equilibrio entre su política exterior y su relación con Rusia, sin caer en la colonización o influencia estadounidense.