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Lorenzo Montatore, el creador de una obra que explora el tema de la muerte con una media sonrisa, nos cuenta su infancia y cómo se inspiró en sus padres para crear su álter ego infantil.
El autor, quien nació en Madrid y tiene 42 años, era un niño que disfrutaba estando en casa viendo televisión y leyendo todo lo que cayera en sus manos. Leía desde la "Teleindiscreta" hasta Valle-Inclán de manera loca sin criterio ni supervisión. "Me daba igual entenderlo o no", recuerda Montatore, quien considera que esa infancia fue clave para su desarrollo como autor.
Su álter ego infantil es el protagonista de su nuevo tebeo, en el que se invita a reflexionar sobre la muerte con una media sonrisa. "Es una rumiación constante para mí, no lo puedo evitar", admite Montatore. "En realidad es más bien el miedo a lo inevitable", añade.
"Me pareció natural sacarlo no en plan catártico, porque no creo en lo del arte como terapia, sino porque reírme de las cosas graves es algo que me ha enseñado mi familia", recuerda Montatore. Recuerda a su madre contando anécdotas en un tanatorio y diciendo: "Vamos a callarnos, que esta gente se va pensar que nos alegramos de que su familiar se haya muerto".
Montatore confía en Eugenio D'Ors para responder a la pregunta si la muerte sigue siendo un tema tabú en 2025. "Él decía de sí mismo que era especialista en ideas generales. Hoy todos lo somos: hablamos de algo y al minuto siguiente ya estamos con otra cosa", lamenta.
Su trabajo está caracterizado por su singularidad, que se refleja en el uso exclusivo de medios analógicos como rotuladores, tijeras, pegamento y cúter. "No quiero que se vea como un manifiesto, sino como una militancia, una manera de hacer que el dibujante esté presente en las páginas y de visibilizar el proceso conforme la historia se va desarrollando", afirma Montatore.
"Yo no supe cómo iba a ser mi tebeo hasta que lo terminé; con la IA es al revés: tienes que saberlo primero para que ella te lo haga", recuerda. Su trabajo, "No sé, pero... creo que moriré", invita a reflexionar sobre la muerte con una media sonrisa y nos muestra su capacidad para explorar temas complejos de manera innovadora y accesible.
El autor, quien nació en Madrid y tiene 42 años, era un niño que disfrutaba estando en casa viendo televisión y leyendo todo lo que cayera en sus manos. Leía desde la "Teleindiscreta" hasta Valle-Inclán de manera loca sin criterio ni supervisión. "Me daba igual entenderlo o no", recuerda Montatore, quien considera que esa infancia fue clave para su desarrollo como autor.
Su álter ego infantil es el protagonista de su nuevo tebeo, en el que se invita a reflexionar sobre la muerte con una media sonrisa. "Es una rumiación constante para mí, no lo puedo evitar", admite Montatore. "En realidad es más bien el miedo a lo inevitable", añade.
"Me pareció natural sacarlo no en plan catártico, porque no creo en lo del arte como terapia, sino porque reírme de las cosas graves es algo que me ha enseñado mi familia", recuerda Montatore. Recuerda a su madre contando anécdotas en un tanatorio y diciendo: "Vamos a callarnos, que esta gente se va pensar que nos alegramos de que su familiar se haya muerto".
Montatore confía en Eugenio D'Ors para responder a la pregunta si la muerte sigue siendo un tema tabú en 2025. "Él decía de sí mismo que era especialista en ideas generales. Hoy todos lo somos: hablamos de algo y al minuto siguiente ya estamos con otra cosa", lamenta.
Su trabajo está caracterizado por su singularidad, que se refleja en el uso exclusivo de medios analógicos como rotuladores, tijeras, pegamento y cúter. "No quiero que se vea como un manifiesto, sino como una militancia, una manera de hacer que el dibujante esté presente en las páginas y de visibilizar el proceso conforme la historia se va desarrollando", afirma Montatore.
"Yo no supe cómo iba a ser mi tebeo hasta que lo terminé; con la IA es al revés: tienes que saberlo primero para que ella te lo haga", recuerda. Su trabajo, "No sé, pero... creo que moriré", invita a reflexionar sobre la muerte con una media sonrisa y nos muestra su capacidad para explorar temas complejos de manera innovadora y accesible.