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La magia del correo postal reviva en un jubilado de 89 años. Liliane, una anciana francesa que se sentía abandonada por la tecnología, ha vuelto a descubrir el placer de recibir cartas personales. Para ella, el correo es "un tesoro, una forma de viajar aunque mis piernas ya no me lleven".
En un mundo donde las comunicaciones digitales dominan, Liliane se ha dado cuenta de que las cartas son un vínculo silencioso con los demás. Su llamamiento a través de Facebook ha desencadenado una explosión de cartas en su residencia, con decenas de personas escribiendo desde diferentes partes del mundo.
"Quería escribirte y espero con esta carta que te encuentres en muy buena forma. Cuídate", se lee en una de las cartas recibidas. La anciana se muestra entusiasmada con la respuesta, asegurando que ha recibido cartas de todo Francia y de personas que conocía desde hace años.
Sylvie Vigier, trabajadora en la residencia, está igualmente sorprendida por el éxito del proyecto. "Quizá no podamos responder a todo el mundo porque son muchísimas cartas. Pero lo agradecemos de corazón", ha dicho.
Para Liliane, las cartas son "caminos de amistad". Ella quiere responder a todos los que han respondido a su llamada. "Todavía queda trabajo por hacer", confiesa. Su historia es un recordatorio de la importancia del contacto humano en una época en la que se pueden perder los vínculos con las personas.
¿Por qué Liliane ha vuelto a descubrir el placer del correo postal? ¿Es posible que, en un mundo cada vez más digital, las cartas sean lo suficientemente importantes para revivir esta tradición? La respuesta es sí.
En un mundo donde las comunicaciones digitales dominan, Liliane se ha dado cuenta de que las cartas son un vínculo silencioso con los demás. Su llamamiento a través de Facebook ha desencadenado una explosión de cartas en su residencia, con decenas de personas escribiendo desde diferentes partes del mundo.
"Quería escribirte y espero con esta carta que te encuentres en muy buena forma. Cuídate", se lee en una de las cartas recibidas. La anciana se muestra entusiasmada con la respuesta, asegurando que ha recibido cartas de todo Francia y de personas que conocía desde hace años.
Sylvie Vigier, trabajadora en la residencia, está igualmente sorprendida por el éxito del proyecto. "Quizá no podamos responder a todo el mundo porque son muchísimas cartas. Pero lo agradecemos de corazón", ha dicho.
Para Liliane, las cartas son "caminos de amistad". Ella quiere responder a todos los que han respondido a su llamada. "Todavía queda trabajo por hacer", confiesa. Su historia es un recordatorio de la importancia del contacto humano en una época en la que se pueden perder los vínculos con las personas.
¿Por qué Liliane ha vuelto a descubrir el placer del correo postal? ¿Es posible que, en un mundo cada vez más digital, las cartas sean lo suficientemente importantes para revivir esta tradición? La respuesta es sí.