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Una victoria parcial, pero con dudas
El acuerdo entre el Gobierno y la Conferencia Episcopal Española para reparar económicamente a las víctimas de pederastia en la Iglesia ha sido recibido con cautela por las organizaciones que han estado luchando por justicia. Los activistas destacan que el anuncio es positivo, pero también tiene puntos débiles.
Miguel Hurtado, primero denunciante de abusos en la Abadía de Montserrat, considera que es un hecho histórico que se ha abierto "una puerta" para que las víctimas puedan "mitigar su dolor". Sin embargo, también critica el plazo de un año para atender a las víctimas, que según él no es suficiente. "No es suficiente. Muchas personas necesitarán más tiempo", ha señalado.
El defensor del movimiento de víctimas, Manuel Barbero, destaca que el trabajo no está terminado aún porque la Iglesia sigue sin ser transparente con los casos que conoce y el Gobierno aún no ha aprobado el cambio en el Código Penal que debe impedir que prescriban este tipo de abusos.
En cuanto al baremo para indemnizar, Hurtado critica la falta de claridad. "Si no se incluye un baremo claro, la Iglesia puede seguir pagando cantidades irrisorias", asegura. En Irlanda, se han llegado a pagar indemnizaciones de más de 300.000 euros, una cifra que triplica la más alta que se ha abonado en España a una víctima violada por sacerdotes.
Los puntos fuertes del acuerdo son que las víctimas serán atendidas por el Gobierno y no por la propia Iglesia, y que quien va a pagar será la Iglesia. "El dinero debe salir de las arcas de la Iglesia", aplaude Hurtado.
Pero también hay dudas sobre si este acuerdo es lo suficientemente fuerte para superar el trauma y la violencia que experimentaron las víctimas. En este sentido, Enric Soler, exalumno del colegio de los Jesuitas de Casp de Barcelona, destaca que solo son palabras y que se necesita hechos para creer en el acuerdo. "No confío en los políticos ni en la Iglesia", asegura.
En resumen, aunque hay algunos puntos positivos en el acuerdo, también hay dudas sobre si es lo suficientemente fuerte para reparar a las víctimas de pederastia en la Iglesia.
El acuerdo entre el Gobierno y la Conferencia Episcopal Española para reparar económicamente a las víctimas de pederastia en la Iglesia ha sido recibido con cautela por las organizaciones que han estado luchando por justicia. Los activistas destacan que el anuncio es positivo, pero también tiene puntos débiles.
Miguel Hurtado, primero denunciante de abusos en la Abadía de Montserrat, considera que es un hecho histórico que se ha abierto "una puerta" para que las víctimas puedan "mitigar su dolor". Sin embargo, también critica el plazo de un año para atender a las víctimas, que según él no es suficiente. "No es suficiente. Muchas personas necesitarán más tiempo", ha señalado.
El defensor del movimiento de víctimas, Manuel Barbero, destaca que el trabajo no está terminado aún porque la Iglesia sigue sin ser transparente con los casos que conoce y el Gobierno aún no ha aprobado el cambio en el Código Penal que debe impedir que prescriban este tipo de abusos.
En cuanto al baremo para indemnizar, Hurtado critica la falta de claridad. "Si no se incluye un baremo claro, la Iglesia puede seguir pagando cantidades irrisorias", asegura. En Irlanda, se han llegado a pagar indemnizaciones de más de 300.000 euros, una cifra que triplica la más alta que se ha abonado en España a una víctima violada por sacerdotes.
Los puntos fuertes del acuerdo son que las víctimas serán atendidas por el Gobierno y no por la propia Iglesia, y que quien va a pagar será la Iglesia. "El dinero debe salir de las arcas de la Iglesia", aplaude Hurtado.
Pero también hay dudas sobre si este acuerdo es lo suficientemente fuerte para superar el trauma y la violencia que experimentaron las víctimas. En este sentido, Enric Soler, exalumno del colegio de los Jesuitas de Casp de Barcelona, destaca que solo son palabras y que se necesita hechos para creer en el acuerdo. "No confío en los políticos ni en la Iglesia", asegura.
En resumen, aunque hay algunos puntos positivos en el acuerdo, también hay dudas sobre si es lo suficientemente fuerte para reparar a las víctimas de pederastia en la Iglesia.