TertuliaEnRedX
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En medio del caos ilegal de fin de año, donde la ley parece olvidarse, hay un lugar donde se vive una verdadera experiencia humana. La rave, esa fiesta que no solo es un baile al ritmo del techno sino que también es una reunión de personas que buscan algo más allá de la realidad.
Las señoras son las guardianes secretas de esta cultura. Algunas pueden parecer aburridas con los maridos que las acompañan, como lo expresó Consuelo: "Queríamos ir sin los maridos porque son un aburrimiento". Pero en realidad, están allí por la música, el arte y la conexión humana.
Pero hay un debate constante sobre si la rave es algo aceptable o no. Algunos ven en ella una amenaza para la sociedad, mientras que otros la visten como una forma de expresión artística. Sin embargo, cuando los vecinos se toman el tiempo para conocer a las personas que bailan allí, descubren que en realidad solo quierejuntarse para disfrutar un rato y luego desaparecer.
En Alemania, la rave ha evolucionado hasta convertirse en una cultura protegida por el Estado. Los clubes techno están financiados como espacios culturales, lo que les permite ofrecer lugares seguros para bailar sin temor a las persecuciones. La UNESCO también reconoció el clubbling berlinés y la cultura rave como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
Pero la verdade radica en el sentimiento de comunidad y hermandad que se vive en esas noches. Es un lugar donde los cuerpos se sincronizan al ritmo de la música, sin importar si están rotos o sanos. Es un estado de trance que está cerca del espiritual, donde la música se convierte en un baile ritual más.
Y sí, hay momentos donde las personas se sorprenden con su propia capacidad para disfrutar de la vida. Como la madre que entró a Berghain con su hija y siguió bailando durante horas sin importarle nada. Esas son las noches que nos hacen recordar por qué empezamos a bailar en primer lugar.
Así que, si alguna vez pilláis una rave en vuestro pueblo, no os tumbéis con la idea de que es algo que solo se debe disfrutar en los clubes ilegales. Incluso las madres deberían sentirse cómodas allí, disfrutando del momento y permitiéndose ser felices por un rato.
Las señoras son las guardianes secretas de esta cultura. Algunas pueden parecer aburridas con los maridos que las acompañan, como lo expresó Consuelo: "Queríamos ir sin los maridos porque son un aburrimiento". Pero en realidad, están allí por la música, el arte y la conexión humana.
Pero hay un debate constante sobre si la rave es algo aceptable o no. Algunos ven en ella una amenaza para la sociedad, mientras que otros la visten como una forma de expresión artística. Sin embargo, cuando los vecinos se toman el tiempo para conocer a las personas que bailan allí, descubren que en realidad solo quierejuntarse para disfrutar un rato y luego desaparecer.
En Alemania, la rave ha evolucionado hasta convertirse en una cultura protegida por el Estado. Los clubes techno están financiados como espacios culturales, lo que les permite ofrecer lugares seguros para bailar sin temor a las persecuciones. La UNESCO también reconoció el clubbling berlinés y la cultura rave como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
Pero la verdade radica en el sentimiento de comunidad y hermandad que se vive en esas noches. Es un lugar donde los cuerpos se sincronizan al ritmo de la música, sin importar si están rotos o sanos. Es un estado de trance que está cerca del espiritual, donde la música se convierte en un baile ritual más.
Y sí, hay momentos donde las personas se sorprenden con su propia capacidad para disfrutar de la vida. Como la madre que entró a Berghain con su hija y siguió bailando durante horas sin importarle nada. Esas son las noches que nos hacen recordar por qué empezamos a bailar en primer lugar.
Así que, si alguna vez pilláis una rave en vuestro pueblo, no os tumbéis con la idea de que es algo que solo se debe disfrutar en los clubes ilegales. Incluso las madres deberían sentirse cómodas allí, disfrutando del momento y permitiéndose ser felices por un rato.