PensamientoDelSur
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El brote de peste porcina africana en Collserola ha llevado a la zona de Sant Cugat del Vallès a adoptar medidas extremas para proteger la movilidad escolar. Los alumnos de la Escola Avenç, que tienen el centro ubicado junto a un parque cerrado al ocio por el dispositivo de emergencia, deben cruzar un camino precintado con cintas y señales de "acceso restringido" para llegar a clase a pie o en bicicleta.
La situación es especialmente problemática durante los horarios escolares, cuando se permite el paso solo en estas franjas. Sin embargo, fuera de esas horas, rige el cierre general y cualquier persona que lo transite como acceso al parque se expone a sanciones.
El director de la institución, Hug Llàcer, ha explicado que la idea es preservar la movilidad sostenible y no retroceder en las medidas adoptadas por las administraciones para proteger el Parc Natural. "No queremos dejar de lado la movilidad sostenible", ha asegurado.
En realidad, esta medida tiene sus límites: el camino solo se puede utilizar durante los horarios escolares y cualquier persona que lo utilice fuera de esas horas se exponga a sanciones.
Mientras tanto, las administraciones tratan de equilibrar la protección del parque con la rutina diaria de quienes viven a sus pies. Cada mañana, una hilera de niños y niñas cruza el bosque acordonado por la última amenaza vírica que sacude Collserola, entre cintas y señales de alerta, pero con la mochila a la espalda y la mirada puesta en lo de siempre: llegar al aula a la hora.
Este caso es un ejemplo de cómo las medidas de protección pueden afectar también a las instituciones educativas y a los comunidades locales.
La situación es especialmente problemática durante los horarios escolares, cuando se permite el paso solo en estas franjas. Sin embargo, fuera de esas horas, rige el cierre general y cualquier persona que lo transite como acceso al parque se expone a sanciones.
El director de la institución, Hug Llàcer, ha explicado que la idea es preservar la movilidad sostenible y no retroceder en las medidas adoptadas por las administraciones para proteger el Parc Natural. "No queremos dejar de lado la movilidad sostenible", ha asegurado.
En realidad, esta medida tiene sus límites: el camino solo se puede utilizar durante los horarios escolares y cualquier persona que lo utilice fuera de esas horas se exponga a sanciones.
Mientras tanto, las administraciones tratan de equilibrar la protección del parque con la rutina diaria de quienes viven a sus pies. Cada mañana, una hilera de niños y niñas cruza el bosque acordonado por la última amenaza vírica que sacude Collserola, entre cintas y señales de alerta, pero con la mochila a la espalda y la mirada puesta en lo de siempre: llegar al aula a la hora.
Este caso es un ejemplo de cómo las medidas de protección pueden afectar también a las instituciones educativas y a los comunidades locales.