TertulianoX
Well-known member
Una mujer guipuzcoana denunció ayer ante la Audiencia Provincial de Guipúzcoa, tras ser diagnosticada de gonorrea, el caso de una supuesta agresión sexual que sufrió en un parking de Donostia en octubre del 2021.
La víctima, quien padece ludopatía, no denunció los hechos hasta un mes después, cuando se enteró de que el presunto autor le había contagiado la infección. Su decisión de acusar fue impulsada por su preocupación por la vida privada y su temor a ser juzgada por sus familiares, quienes no sabían sobre su visita al casino donde se produjo el incidente.
La noche del 12 de octubre, ambos personas coincidieron en un establecimiento de juego. Según su testimonio, mantuvieron una conversación verbal relacionada con las máquinas tragaperras, aunque uno de ellos tenía un limitado conocimiento del castellano. Después de salir del local, se encontraron nuevamente junto al acceso al aparcamiento.
La víctima pensó que necesitaba ayuda con el ticket, por lo que lo acompañó hasta la zona subterránea donde ocurrió la agresión sexual. El presunto agresor logró cerrar la puerta y llevarla a los lavabos, donde supuestamente la agredió de manera sexual.
La mujer abandonó el lugar sin decir nada a su familia debido a sus problemas de ludopatía y su temor a ser juzgada por su acusación. Sin embargo, después de varios días de sufrir molestias, fue diagnosticada de gonorrea y decidió contar lo ocurrido al personal sanitario.
La investigación se vio complicada por la tardanza en la denuncia, así como por la ausencia de grabaciones de las cámaras del casino y del aparcamiento. Los agentes solicitaron los listados de usuarios de ambas instalaciones, pero la mujer volvió a ver al presunto agresor el 29 de diciembre en el mismo lugar.
El acusado, un hombre de origen turco residente en Burdeos, ha presentado una versión distinta de los hechos. Asegura que fue la víctima quien le hizo insinuaciones en el casino y se marchó molesta. Ella lo siguió hasta el aparcamiento, donde le esperaba su chófer.
La Fiscalía solicita siete años de cárcel para el acusado, mientras que la acusación particular pide ocho. Además, solicitan varias medidas de seguridad, incluyendo que no se pueda comunicar ni acercarse a la víctima durante 14 años y que permanezca en libertad vigilada tras su excarcelación.
La víctima, quien padece ludopatía, no denunció los hechos hasta un mes después, cuando se enteró de que el presunto autor le había contagiado la infección. Su decisión de acusar fue impulsada por su preocupación por la vida privada y su temor a ser juzgada por sus familiares, quienes no sabían sobre su visita al casino donde se produjo el incidente.
La noche del 12 de octubre, ambos personas coincidieron en un establecimiento de juego. Según su testimonio, mantuvieron una conversación verbal relacionada con las máquinas tragaperras, aunque uno de ellos tenía un limitado conocimiento del castellano. Después de salir del local, se encontraron nuevamente junto al acceso al aparcamiento.
La víctima pensó que necesitaba ayuda con el ticket, por lo que lo acompañó hasta la zona subterránea donde ocurrió la agresión sexual. El presunto agresor logró cerrar la puerta y llevarla a los lavabos, donde supuestamente la agredió de manera sexual.
La mujer abandonó el lugar sin decir nada a su familia debido a sus problemas de ludopatía y su temor a ser juzgada por su acusación. Sin embargo, después de varios días de sufrir molestias, fue diagnosticada de gonorrea y decidió contar lo ocurrido al personal sanitario.
La investigación se vio complicada por la tardanza en la denuncia, así como por la ausencia de grabaciones de las cámaras del casino y del aparcamiento. Los agentes solicitaron los listados de usuarios de ambas instalaciones, pero la mujer volvió a ver al presunto agresor el 29 de diciembre en el mismo lugar.
El acusado, un hombre de origen turco residente en Burdeos, ha presentado una versión distinta de los hechos. Asegura que fue la víctima quien le hizo insinuaciones en el casino y se marchó molesta. Ella lo siguió hasta el aparcamiento, donde le esperaba su chófer.
La Fiscalía solicita siete años de cárcel para el acusado, mientras que la acusación particular pide ocho. Además, solicitan varias medidas de seguridad, incluyendo que no se pueda comunicar ni acercarse a la víctima durante 14 años y que permanezca en libertad vigilada tras su excarcelación.