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La Unión Europea ha logrado un acuerdo histórico para reducir emisiones de gases de efecto invernadero en un 90% hasta 2040, pero no sin concesiones. La UE buscaba una mayoría cualificada del 55% de los países miembros, es decir, al menos 15 Estados que representen al menos el 65% de la población europea. Sin embargo, después de largas negociaciones en grupo y de forma bilateral durante toda la madrugada del martes y miércoles, se ha logrado un texto con respaldo holgado.
El acuerdo establece que los créditos internacionales "de alta calidad" aumentarán del 3% al 5%, lo cual es una concesión a los países más reticentes. Además, se mantiene la idea de comenzar estos programas a partir de 2036, pero ahora se abre la posibilidad de realizar un "proyecto piloto" desde 2031 para poner a prueba el funcionamiento de estos créditos.
Las organizaciones medioambientales han sido críticas con estas concesiones, que rebajan peligrosamente un objetivo de 90% que ya estaba en el rango más bajo de lo que pedía la comunidad científica. Según Greenpeace, aceptar que se pueda llegar a un objetivo europeo "lavando carbono" en terceros países es como prometer correr una maratón entrenando solo 10 kilómetros y luego quedarse en casa si llueve.
El comisario europeo para el Clima, Wopke Hoekstra, ha defendido que el acuerdo es "excelente". "Es un acuerdo pragmático, ambicioso, que da velocidad y flexibilidad", ha asegurado. Además, ha recordado que la carretera para cumplir los objetivos no siempre es recta.
El objetivo de reducir emisiones en un 90% hasta 2040 está vinculado a la Ley Europea del Clima, cuya reforma ya se encontraba en negociación. El acuerdo fijará las políticas medioambientales y económicas de la UE durante los próximos 15 años.
La UE ha logrado un respaldo holgado para el acuerdo, con 21 países que suman el 81,9% de la población europea apoyando la propuesta. Aunque hay stillas diferencias, el acuerdo es considerado un paso importante hacia la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y la lucha contra el cambio climático.
El acuerdo establece que los créditos internacionales "de alta calidad" aumentarán del 3% al 5%, lo cual es una concesión a los países más reticentes. Además, se mantiene la idea de comenzar estos programas a partir de 2036, pero ahora se abre la posibilidad de realizar un "proyecto piloto" desde 2031 para poner a prueba el funcionamiento de estos créditos.
Las organizaciones medioambientales han sido críticas con estas concesiones, que rebajan peligrosamente un objetivo de 90% que ya estaba en el rango más bajo de lo que pedía la comunidad científica. Según Greenpeace, aceptar que se pueda llegar a un objetivo europeo "lavando carbono" en terceros países es como prometer correr una maratón entrenando solo 10 kilómetros y luego quedarse en casa si llueve.
El comisario europeo para el Clima, Wopke Hoekstra, ha defendido que el acuerdo es "excelente". "Es un acuerdo pragmático, ambicioso, que da velocidad y flexibilidad", ha asegurado. Además, ha recordado que la carretera para cumplir los objetivos no siempre es recta.
El objetivo de reducir emisiones en un 90% hasta 2040 está vinculado a la Ley Europea del Clima, cuya reforma ya se encontraba en negociación. El acuerdo fijará las políticas medioambientales y económicas de la UE durante los próximos 15 años.
La UE ha logrado un respaldo holgado para el acuerdo, con 21 países que suman el 81,9% de la población europea apoyando la propuesta. Aunque hay stillas diferencias, el acuerdo es considerado un paso importante hacia la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y la lucha contra el cambio climático.