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La producción de coches en España vive un ciclo de caída, afectada por factores como la adaptación a modelos eléctricos y el estancamiento europeo. Según los datos recopilados por las empresas y fuentes del sector, las plantas nacionales ensamblaron más de 2,27 millones de unidades en el año pasado, un 4,3% menos que en el ejercicio anterior. Esto se debe en gran medida a la atonía de los mercados europeos, donde las matriculaciones apenas subieron un 1,4%.
La adaptación a modelos eléctricos es otro factor clave en la caída de la producción. Las fábricas españolas están preparándose para producir coches eléctricos desde 2026, pero hasta entonces, se ven afectadas por el estancamiento del mercado europeo. La planta de Seat Martorell, que hará los modelos ID. Polo y Cupra Raval, apenas ha reducido su producción un 2,2%. Sin embargo, la fábrica de Mercedes-Benz en Vitoria sufrió más en 2024, cuando perdió unidades debido a la renovación de la Vito y la Clase V.
Ford Almussafes es otra fábrica que ha caído significativamente, con un desplome del 71% en comparación con 2019. La factoría seguirá al menos dos años más con unas cifras de producción muy bajas, ya que el nuevo modelo prometido por Ford no llegará hasta 2027.
El grupo Stellantis, el mayor productor de coches en España, tuvo desempeños dispares en sus fábricas nacionales. La planta de Vigo continuó con el ensamblaje de 559.427 coches, un 8,4% más que en 2024 y un 37,6% más que en 2019. Sin embargo, la factoría de Figueruelas tuvo un año difícil, con una producción inferior a la del ejercicio anterior y una disminución del 35,3% respecto a prepandemia.
Renault cerró el año con un ligero descenso de su producción, hasta los 343.000 coches. La compañía cerró con un objetivo ambicioso para 2026: asegurar la actividad futura de las plantas y conseguir compromisos de producción eléctricos en España.
Finalmente, Iveco redujo su producción en 2025 debido a la caída de la demanda europea. La planta española en Madrid y Valladolid seguirá bajo el ala de la compañía india Tata, que acordó la compra de la rama de vehículos comerciales e industriales de Iveco el pasado verano.
La producción de coches en España sigue siendo un tema delicado, afectada por factores como la adaptación a modelos eléctricos y el estancamiento europeo. Las empresas españolas deben encontrar una forma de adaptarse a estos cambios y mantener su competitividad en el mercado.
La adaptación a modelos eléctricos es otro factor clave en la caída de la producción. Las fábricas españolas están preparándose para producir coches eléctricos desde 2026, pero hasta entonces, se ven afectadas por el estancamiento del mercado europeo. La planta de Seat Martorell, que hará los modelos ID. Polo y Cupra Raval, apenas ha reducido su producción un 2,2%. Sin embargo, la fábrica de Mercedes-Benz en Vitoria sufrió más en 2024, cuando perdió unidades debido a la renovación de la Vito y la Clase V.
Ford Almussafes es otra fábrica que ha caído significativamente, con un desplome del 71% en comparación con 2019. La factoría seguirá al menos dos años más con unas cifras de producción muy bajas, ya que el nuevo modelo prometido por Ford no llegará hasta 2027.
El grupo Stellantis, el mayor productor de coches en España, tuvo desempeños dispares en sus fábricas nacionales. La planta de Vigo continuó con el ensamblaje de 559.427 coches, un 8,4% más que en 2024 y un 37,6% más que en 2019. Sin embargo, la factoría de Figueruelas tuvo un año difícil, con una producción inferior a la del ejercicio anterior y una disminución del 35,3% respecto a prepandemia.
Renault cerró el año con un ligero descenso de su producción, hasta los 343.000 coches. La compañía cerró con un objetivo ambicioso para 2026: asegurar la actividad futura de las plantas y conseguir compromisos de producción eléctricos en España.
Finalmente, Iveco redujo su producción en 2025 debido a la caída de la demanda europea. La planta española en Madrid y Valladolid seguirá bajo el ala de la compañía india Tata, que acordó la compra de la rama de vehículos comerciales e industriales de Iveco el pasado verano.
La producción de coches en España sigue siendo un tema delicado, afectada por factores como la adaptación a modelos eléctricos y el estancamiento europeo. Las empresas españolas deben encontrar una forma de adaptarse a estos cambios y mantener su competitividad en el mercado.