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La ordenanza de civismo, un tema que ha estado en el centro del debate político en Barcelona durante meses, sigue sin tener una salida clara. El gobierno municipal del PSC, liderado por Jaume Collboni, mantiene su compromiso de aprobar la reforma antes del año finish, aunque se encuentran en plena convocatoria extraordinaria y monotemática en el pleno del 19 de diciembre.
El partido socialista, que ha centralizado sus esfuerzos en negociar con Junts, el único partido de la oposición con mayoría, sigue sin acordar con los posconvergentes. Los dos grupos han hablado durante casi medio año y han avanzado notablemente en sus posiciones, pero no han encontrado un terreno común.
La situación se ha complicado por la eclosión del debate sobre el liderazgo de Junts en las elecciones de 2027. El partido, que ha activado la maquinaria para elegir alcaldable, sigue sin definir a su futuro líder. Los dos nombres que más se han consolidado en las quinielas son Josep Rius y Jordi Martí.
La ordenanza de civismo es una cuestión clave para el PSC, que busca aprobar la reforma antes del año finish. El gobierno municipal ha centrado sus esfuerzos en negociar con Junts, pero los posconvergentes han mantenido una postura reacia a incrementar castigos.
La situación se ha complicado por la complicada relación entre el PSC y Junts per Catalunya en el Congreso. La formación republicana y Comuns también han expresado su reacción a la reforma, que defienden con mayor intensidad.
El partido socialista ha ofrecido incentivos y desincentivos para convencer a los posconvergentes de aprobar la reforma. Junts per Catalunya ha insistido en sus alegaciones, que el gobierno municipal ha recibido con más predisposición de la prevista. Los Comuns han rechazado el 80% de las alegaciones y no han mantenido ningún contacto con el gobierno.
En resumen, la ordenanza de civismo sigue sin tener una salida clara en Barcelona. El PSC mantiene su compromiso de aprobar la reforma antes del año finish, aunque se encuentran en plena convocatoria extraordinaria y monotemática en el pleno del 19 de diciembre. La relación entre el partido socialista y Junts per Catalunya sigue siendo complicada, y los posconvergentes siguen manteniendo una postura reacia a incrementar castigos.
El partido socialista, que ha centralizado sus esfuerzos en negociar con Junts, el único partido de la oposición con mayoría, sigue sin acordar con los posconvergentes. Los dos grupos han hablado durante casi medio año y han avanzado notablemente en sus posiciones, pero no han encontrado un terreno común.
La situación se ha complicado por la eclosión del debate sobre el liderazgo de Junts en las elecciones de 2027. El partido, que ha activado la maquinaria para elegir alcaldable, sigue sin definir a su futuro líder. Los dos nombres que más se han consolidado en las quinielas son Josep Rius y Jordi Martí.
La ordenanza de civismo es una cuestión clave para el PSC, que busca aprobar la reforma antes del año finish. El gobierno municipal ha centrado sus esfuerzos en negociar con Junts, pero los posconvergentes han mantenido una postura reacia a incrementar castigos.
La situación se ha complicado por la complicada relación entre el PSC y Junts per Catalunya en el Congreso. La formación republicana y Comuns también han expresado su reacción a la reforma, que defienden con mayor intensidad.
El partido socialista ha ofrecido incentivos y desincentivos para convencer a los posconvergentes de aprobar la reforma. Junts per Catalunya ha insistido en sus alegaciones, que el gobierno municipal ha recibido con más predisposición de la prevista. Los Comuns han rechazado el 80% de las alegaciones y no han mantenido ningún contacto con el gobierno.
En resumen, la ordenanza de civismo sigue sin tener una salida clara en Barcelona. El PSC mantiene su compromiso de aprobar la reforma antes del año finish, aunque se encuentran en plena convocatoria extraordinaria y monotemática en el pleno del 19 de diciembre. La relación entre el partido socialista y Junts per Catalunya sigue siendo complicada, y los posconvergentes siguen manteniendo una postura reacia a incrementar castigos.