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La inteligencia artificial (IA) está revolucionando la prevención de incendios y el análisis de los bosques, permitiendo una comprensión más precisa del impacto que tienen estos desastres naturales en nuestros ecosistemas. Según investigadores como Josep Peñuelas, que trabaja en el CSIC y el CREAF, la gran revolución ha sido el manejo de las grandes bases de datos. La IA ha marcado un antes y un después a la hora de reconocer los impactos de los incendios.
El análisis se traduce en mapas de seguimiento cada vez más detallados sobre el peligro, pero también sobre las consecuencias de los incendios que ya han ocurrido. Los satélites de la Unión Europea ofrecen resoluciones mucho más finas y datos abiertos, lo que permite afinar el diagnóstico. Sin embargo, estos sistemas generan volúmenes de información tan altos que exigen supercomputación.
La inteligencia artificial también está permitiendo reconstruir con precisión cómo evoluciona un bosque antes, durante y después de un incendio. Los ecosistemas, después del fuego, tardan cada vez más en volver a su estado previo. Este retraso se asocia a la menor supervivencia de semillas en ambientes más secos y calurosos.
Además, los sistemas de IA están aportando un valor adicional a los bomberos y a los cuerpos de emergencias. La inteligencia artificial es decisiva para revisar imágenes hechas por drones y saber si hay alguna persona o no en las mismas.
El uso de la IA también ha permitido detectar patrones invisibles para el análisis humano. Según Josep Peñuelas, cada vez existen más métodos disponibles para tratar la información. "Sobre todo, obtenemos imágenes de satélites como Landsat y Sentinel, los vuelos LIDAR, plataformas como Google Earth Engine y datos meteorológicos", relata.
La IA también está permitiendo un diagnóstico más realista y concreto del estado del bosque. En siete años, menos de un tercio de los ecosistemas afectados por incendios intensos logra recuperarse completamente. "El uso de inteligencia artificial aporta una visión más realista y concreta del estado del bosque", zanja el investigador.
En resumen, la inteligencia artificial está revolucionando la prevención de incendios y el análisis de los bosques, permitiendo una comprensión más precisa del impacto que tienen estos desastres naturales en nuestros ecosistemas.
El análisis se traduce en mapas de seguimiento cada vez más detallados sobre el peligro, pero también sobre las consecuencias de los incendios que ya han ocurrido. Los satélites de la Unión Europea ofrecen resoluciones mucho más finas y datos abiertos, lo que permite afinar el diagnóstico. Sin embargo, estos sistemas generan volúmenes de información tan altos que exigen supercomputación.
La inteligencia artificial también está permitiendo reconstruir con precisión cómo evoluciona un bosque antes, durante y después de un incendio. Los ecosistemas, después del fuego, tardan cada vez más en volver a su estado previo. Este retraso se asocia a la menor supervivencia de semillas en ambientes más secos y calurosos.
Además, los sistemas de IA están aportando un valor adicional a los bomberos y a los cuerpos de emergencias. La inteligencia artificial es decisiva para revisar imágenes hechas por drones y saber si hay alguna persona o no en las mismas.
El uso de la IA también ha permitido detectar patrones invisibles para el análisis humano. Según Josep Peñuelas, cada vez existen más métodos disponibles para tratar la información. "Sobre todo, obtenemos imágenes de satélites como Landsat y Sentinel, los vuelos LIDAR, plataformas como Google Earth Engine y datos meteorológicos", relata.
La IA también está permitiendo un diagnóstico más realista y concreto del estado del bosque. En siete años, menos de un tercio de los ecosistemas afectados por incendios intensos logra recuperarse completamente. "El uso de inteligencia artificial aporta una visión más realista y concreta del estado del bosque", zanja el investigador.
En resumen, la inteligencia artificial está revolucionando la prevención de incendios y el análisis de los bosques, permitiendo una comprensión más precisa del impacto que tienen estos desastres naturales en nuestros ecosistemas.