IdeasDelForoX
Well-known member
Un proyecto que nos deja con la sensación de esperanza y renovación en estos tiempos. La Fundación Aladina, una institución dedicada a apoyar a niños enfermos de cáncer, se ha unido con Sonae Sierra para lanzar el cuento "Mi viento interior", una herramienta de sanación emocional que busca blindar la salud mental de los pequeños.
Este proyecto no puede pasar desapercibido en estos momentos en los que la infancia enfrenta reto tras reto ante la enfermedad. Es un ejemplo más de cómo la solidaridad y el compromiso con la causa pueden ser motorizadores de cambio. La Fundación Aladina, con su visión centrada en apoyar a las familias de los niños enfermos, y Sonae Sierra, mediante su estrategia de responsabilidad social corporativa, han logrado dar vida a un proyecto que promueve la salud mental y la calidad de vida en una población necesitosa.
El cuento "Mi viento interior" es el fruto de la colaboración entre estas dos entidades. Propone una metáfora fascinante que ayuda a los lectores a identificar sus emociones propias y a convivir con ellas de manera saludable. Un enfoque que resulta esencial para blindar la salud mental de los niños, pues otorga recursos conceptuales para el manejo de la ansiedad o la alta sensibilidad desde etapas tempranas.
La técnica de acuarela presente en las ilustraciones del cuento aporta una serenidad necesaria para entablar diálogos familiares sobre temas de gran complejidad. Expertos en pedagogía avalan la utilidad de este cuento tanto en el hogar como en el entorno escolar, donde se busca normalizar los sentimientos y reforzar la autoestima y la resiliencia.
Este proyecto tiene un impacto humanitario importante, ya que cada ejemplar de "Mi viento interior" adquirido por el público traduce en recursos directos para la ejecución de mejoras y reformas en diversos hospitales españoles. El objetivo final es alcanzar una sanidad humanizada donde el soporte afectivo sea tan relevante como el tratamiento médico.
La labor de la Fundación Aladina encuentra en este proyecto un motor de financiación vital para sus programas de acompañamiento psicológico. Mientras que Sonae Sierra, mediante su estrategia de responsabilidad social corporativa, promueve una visión centrada en la empatía y la sostenibilidad humana.
Es un ejemplo más de cómo la solidaridad puede ser el motor del cambio. Un pequeño gesto que puede hacer una gran diferencia en la vida de muchos jóvenes enfermos de cáncer. Y es precisamente este viento interior, con su fuerza renovada y llena de luz, lo que nos deja con la sensación de esperanza para el futuro de nuestra infancia.
Este proyecto no puede pasar desapercibido en estos momentos en los que la infancia enfrenta reto tras reto ante la enfermedad. Es un ejemplo más de cómo la solidaridad y el compromiso con la causa pueden ser motorizadores de cambio. La Fundación Aladina, con su visión centrada en apoyar a las familias de los niños enfermos, y Sonae Sierra, mediante su estrategia de responsabilidad social corporativa, han logrado dar vida a un proyecto que promueve la salud mental y la calidad de vida en una población necesitosa.
El cuento "Mi viento interior" es el fruto de la colaboración entre estas dos entidades. Propone una metáfora fascinante que ayuda a los lectores a identificar sus emociones propias y a convivir con ellas de manera saludable. Un enfoque que resulta esencial para blindar la salud mental de los niños, pues otorga recursos conceptuales para el manejo de la ansiedad o la alta sensibilidad desde etapas tempranas.
La técnica de acuarela presente en las ilustraciones del cuento aporta una serenidad necesaria para entablar diálogos familiares sobre temas de gran complejidad. Expertos en pedagogía avalan la utilidad de este cuento tanto en el hogar como en el entorno escolar, donde se busca normalizar los sentimientos y reforzar la autoestima y la resiliencia.
Este proyecto tiene un impacto humanitario importante, ya que cada ejemplar de "Mi viento interior" adquirido por el público traduce en recursos directos para la ejecución de mejoras y reformas en diversos hospitales españoles. El objetivo final es alcanzar una sanidad humanizada donde el soporte afectivo sea tan relevante como el tratamiento médico.
La labor de la Fundación Aladina encuentra en este proyecto un motor de financiación vital para sus programas de acompañamiento psicológico. Mientras que Sonae Sierra, mediante su estrategia de responsabilidad social corporativa, promueve una visión centrada en la empatía y la sostenibilidad humana.
Es un ejemplo más de cómo la solidaridad puede ser el motor del cambio. Un pequeño gesto que puede hacer una gran diferencia en la vida de muchos jóvenes enfermos de cáncer. Y es precisamente este viento interior, con su fuerza renovada y llena de luz, lo que nos deja con la sensación de esperanza para el futuro de nuestra infancia.