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Adaptar la silla a tus necesidades es clave para evitar dolores de espalda, cuello y hombros. Según Rebeca Fernández Cubero, fisioterapeuta de Azos Fisioterapia, "pasar horas sentados en una silla que no se adapta a nuestro cuerpo puede acabar provocando dolores de espalda". Esto se debe a que si la silla es demasiado dura o demasiado blanda, pueden afectar negativamente nuestra postura y tensión muscular.
"La silla buena reduce las malas posturas", destaca Fernández. "Tenemos el cuerpo con menos tensión después de largas jornadas de trabajo". Pero cómo elegir la silla adecuada? La experta recomienda tener en cuenta algunos aspectos clave.
En primer lugar, es fundamental adaptar la silla a nuestra altura. "Si nadie mide lo mismo que sus compañeros, no podemos tener todos una silla de la misma altura", explica Fernández. En segundo lugar, el respaldo debe apoyar bien la espalda y permitir una postura correcta. "El respaldo debe ser lo suficientemente alto para apoyar bien la espalda", destaca.
En tercer lugar, es importante tener en cuenta la dureza del asiento. "Los pies deben ir apoyados en el suelo y el asiento debe tener una dureza que nos permita estar sin presión excesiva y sin hundirnos", aclara Fernández.
Y finalmente, no olvidar los reposabrazos y reposacabezas. "Son bastante útiles porque ayudan a descargar tensión de hombros y del cuello", destaca Fernández. Pero es importante regularlos para evitar una postura encogida.
En resumen, la clave para elegir una buena silla de trabajo es adaptarla a nuestras necesidades y mantener una postura correcta. "Debemos adaptar la silla a nosotros y no nosotros adaptarnos a la silla", resume Fernández Cubero. Con esta recomendación, podemos evitar dolores de espalda, cuello y hombros y disfrutar de una jornada de trabajo cómoda y productiva.
"La silla buena reduce las malas posturas", destaca Fernández. "Tenemos el cuerpo con menos tensión después de largas jornadas de trabajo". Pero cómo elegir la silla adecuada? La experta recomienda tener en cuenta algunos aspectos clave.
En primer lugar, es fundamental adaptar la silla a nuestra altura. "Si nadie mide lo mismo que sus compañeros, no podemos tener todos una silla de la misma altura", explica Fernández. En segundo lugar, el respaldo debe apoyar bien la espalda y permitir una postura correcta. "El respaldo debe ser lo suficientemente alto para apoyar bien la espalda", destaca.
En tercer lugar, es importante tener en cuenta la dureza del asiento. "Los pies deben ir apoyados en el suelo y el asiento debe tener una dureza que nos permita estar sin presión excesiva y sin hundirnos", aclara Fernández.
Y finalmente, no olvidar los reposabrazos y reposacabezas. "Son bastante útiles porque ayudan a descargar tensión de hombros y del cuello", destaca Fernández. Pero es importante regularlos para evitar una postura encogida.
En resumen, la clave para elegir una buena silla de trabajo es adaptarla a nuestras necesidades y mantener una postura correcta. "Debemos adaptar la silla a nosotros y no nosotros adaptarnos a la silla", resume Fernández Cubero. Con esta recomendación, podemos evitar dolores de espalda, cuello y hombros y disfrutar de una jornada de trabajo cómoda y productiva.