La fiebre por las Letras del Tesoro se ha desvanecido, y los ahorradores particulares buscan refugio en Bonos. En un mercado donde la subida de los tipos de interés convirtió a estas deudas a corto plazo en una apuesta tentadora, ahora se están marchando las masas hacia la rentabilidad más segura.
El verano de 2024 fue el punto álgido de esta fiebre inversora que arrancó a finales de 2022. Los hogares habían acumulado más de 27.000 millones en Letras del Tesoro, una cantidad récord que dejó a la banca con un gran refugio seguro.
Sin embargo, desde entonces la tendencia ha sido a la baja. En septiembre, las Letras del Tesoro se vieron reducidas por debajo de los 20.000 millones, lo que significa que ya no son el destino principal para los ahorradores. La proporción de Letras en las emisiones se había reducido al 25%, un terreno de juego más tranquilo.
Los depósitos, cuya remuneración era mínima cuando las tasas de referencia del dinero alcanzaron su punto máximo del 4,5%, ahora son el sustituto perfecto. Los inversores particulares están buscando una rentabilidad más segura y han comenzado a refugiarse en Bonos.
Según el Banco de España, una parte de estos fondos se está canalizando hacia deuda a más largo plazo, es decir, en Bonos. Los últimos datos arrojan que los españoles atesoran Bonos del Estado por valor de 3.232 millones, un avance del 13% en los últimos doce meses.
Víctor Alvargonzález, fundador y CEO de Nextep Finance, explica que esta búsqueda de mayor rentabilidad se debe a la incertidumbre económica y a la necesidad de encontrar un interés "razonable" en el corto plazo. Los Bonos españoles ahora ofrecen una rentabilidad del 3,2% al diez años, un nivel que supera los intereses de tres años.
La dinámica experimentada por los fondos de inversión es que las categorías de renta fija son aquellas que mayor volumen de suscripciones netas registran en septiembre. La renta fija mixta y los monetarios se están convirtiendo en destinos seguros para los ahorradores, especialmente aquellos con exposición a largo plazo.
En noviembre, el desembarco de casi 30.000 millones en ahorro se confirma como un dato provisional, lo que sugiere una mayor demanda por estos productos. La banca también encuentra refugio seguro en Bonos y obligaciones, con más de 198.817 millones en sus carteras.
La estrategia de financiación del Tesoro Público para este 2025 contempla la emisión neta de 55.000 millones, un programa sin variaciones con respecto a 2024.
El verano de 2024 fue el punto álgido de esta fiebre inversora que arrancó a finales de 2022. Los hogares habían acumulado más de 27.000 millones en Letras del Tesoro, una cantidad récord que dejó a la banca con un gran refugio seguro.
Sin embargo, desde entonces la tendencia ha sido a la baja. En septiembre, las Letras del Tesoro se vieron reducidas por debajo de los 20.000 millones, lo que significa que ya no son el destino principal para los ahorradores. La proporción de Letras en las emisiones se había reducido al 25%, un terreno de juego más tranquilo.
Los depósitos, cuya remuneración era mínima cuando las tasas de referencia del dinero alcanzaron su punto máximo del 4,5%, ahora son el sustituto perfecto. Los inversores particulares están buscando una rentabilidad más segura y han comenzado a refugiarse en Bonos.
Según el Banco de España, una parte de estos fondos se está canalizando hacia deuda a más largo plazo, es decir, en Bonos. Los últimos datos arrojan que los españoles atesoran Bonos del Estado por valor de 3.232 millones, un avance del 13% en los últimos doce meses.
Víctor Alvargonzález, fundador y CEO de Nextep Finance, explica que esta búsqueda de mayor rentabilidad se debe a la incertidumbre económica y a la necesidad de encontrar un interés "razonable" en el corto plazo. Los Bonos españoles ahora ofrecen una rentabilidad del 3,2% al diez años, un nivel que supera los intereses de tres años.
La dinámica experimentada por los fondos de inversión es que las categorías de renta fija son aquellas que mayor volumen de suscripciones netas registran en septiembre. La renta fija mixta y los monetarios se están convirtiendo en destinos seguros para los ahorradores, especialmente aquellos con exposición a largo plazo.
En noviembre, el desembarco de casi 30.000 millones en ahorro se confirma como un dato provisional, lo que sugiere una mayor demanda por estos productos. La banca también encuentra refugio seguro en Bonos y obligaciones, con más de 198.817 millones en sus carteras.
La estrategia de financiación del Tesoro Público para este 2025 contempla la emisión neta de 55.000 millones, un programa sin variaciones con respecto a 2024.