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La región de Cantabria se está acercando a convertirse en la primera unidad pública de protonterapia del país. El proyecto, financiado íntegramente con fondos públicos, ha alcanzado los 51,5 millones de euros y avanza. La unidad, que prevé atender a unos 350 pacientes al año, se espera que entre en funcionamiento en 2027.
Cantabria no ha llegado a los 600.000 habitantes, pero la región ha demostrado ser capaz de gestionar un presupuesto público relativamente pequeño. Además, la comunidad autónoma ha logrado conectar con gobiernos de diferentes signo en el ámbito político.
La protonterapia es una modalidad avanzada que utiliza protones en lugar de rayos X para administrar la radiación de forma más controlada y concentrada en el tumor. Esta tecnología permite reducir la irradiación de los tejidos sanos, lo que mejora los resultados para los pacientes. Con esta tecnología como referencia, Cantabria podrá ofrecer un tratamiento más efectivo sin depender de las clínicas privadas de Madrid.
El proyecto comenzó en 2021 después de un acuerdo entre el Partido Regionalista de Cantabria y el PSOE. El sistema público de salud había firmado la cesión de 10 máquinas adquiridas por la Fundación Amancio Ortega, que fueron asignadas a siete comunidades autónomas, incluyendo Galicia, Madrid, Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana y País Vasco. Cantabria quedó fuera de este reparto y optó por impulsar un proyecto propio.
El presupuesto inicial para la adquisición de maquinaria y obras fue de 27,5 millones de euros, con el objetivo de iniciar los tratamientos en enero de 2024. Cinco años después, se prevé que la unidad entre en funcionamiento en 2027.
La máquina de protonterapia, fabricada por una empresa alemana, está terminada desde el otoño de 2024 y permanece a la espera de ser entregada. Su coste final se ajustó a los 27,5 millones previstos inicialmente. Otras partidas han ido engordando con el paso del tiempo, incluyendo el encarecimiento de los trabajos, que ahora ascienden a casi 22,8 millones y podrían llegar hasta 27 si surgen imprevistos.
Las obras, iniciadas a mediados del año, corren a cargo de Vías y Construcciones SA, del grupo ACS. El proyecto incluye la edificación de un búnker a 12 metros de profundidad, diseñado para garantizar tanto la seguridad del equipo como el funcionamiento normal del hospital.
Con la instalación de Valdecilla, Cantabria aspira a convertirse en una referencia en tratamientos oncológicos en España y dejar de depender de Madrid para que sus pacientes accedan a la protonterapia. La previsión de gasto para los próximos 24 meses asciende a 2,1 millones de euros, según el acuerdo marco aprobado el pasado 30 de abril, y podría alcanzar los 5 millones en caso de prorrogarse otros dos años.
El resto de las comunidades autónomas también tienen planes para acceder a la protonterapia. Sin embargo, fuentes del Ministerio de Sanidad han confirmado que la unidad de Valdecilla es la única dentro del sector público que no forma parte del convenio suscrito con la Fundación Amancio Ortega.
La entrada de las 11 máquinas de protonterapia en la sanidad pública se realizará "progresivamente". La licitación inicial del proyecto incluyó una estimación de cuántas personas podrían requerir la protonterapia en España. Según cifras de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica, esta técnica estaría indicada a corto plazo para alrededor del 2% de los pacientes con cáncer y podría crecer hasta el 11% a medio plazo.
Cantabria no ha llegado a los 600.000 habitantes, pero la región ha demostrado ser capaz de gestionar un presupuesto público relativamente pequeño. Además, la comunidad autónoma ha logrado conectar con gobiernos de diferentes signo en el ámbito político.
La protonterapia es una modalidad avanzada que utiliza protones en lugar de rayos X para administrar la radiación de forma más controlada y concentrada en el tumor. Esta tecnología permite reducir la irradiación de los tejidos sanos, lo que mejora los resultados para los pacientes. Con esta tecnología como referencia, Cantabria podrá ofrecer un tratamiento más efectivo sin depender de las clínicas privadas de Madrid.
El proyecto comenzó en 2021 después de un acuerdo entre el Partido Regionalista de Cantabria y el PSOE. El sistema público de salud había firmado la cesión de 10 máquinas adquiridas por la Fundación Amancio Ortega, que fueron asignadas a siete comunidades autónomas, incluyendo Galicia, Madrid, Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana y País Vasco. Cantabria quedó fuera de este reparto y optó por impulsar un proyecto propio.
El presupuesto inicial para la adquisición de maquinaria y obras fue de 27,5 millones de euros, con el objetivo de iniciar los tratamientos en enero de 2024. Cinco años después, se prevé que la unidad entre en funcionamiento en 2027.
La máquina de protonterapia, fabricada por una empresa alemana, está terminada desde el otoño de 2024 y permanece a la espera de ser entregada. Su coste final se ajustó a los 27,5 millones previstos inicialmente. Otras partidas han ido engordando con el paso del tiempo, incluyendo el encarecimiento de los trabajos, que ahora ascienden a casi 22,8 millones y podrían llegar hasta 27 si surgen imprevistos.
Las obras, iniciadas a mediados del año, corren a cargo de Vías y Construcciones SA, del grupo ACS. El proyecto incluye la edificación de un búnker a 12 metros de profundidad, diseñado para garantizar tanto la seguridad del equipo como el funcionamiento normal del hospital.
Con la instalación de Valdecilla, Cantabria aspira a convertirse en una referencia en tratamientos oncológicos en España y dejar de depender de Madrid para que sus pacientes accedan a la protonterapia. La previsión de gasto para los próximos 24 meses asciende a 2,1 millones de euros, según el acuerdo marco aprobado el pasado 30 de abril, y podría alcanzar los 5 millones en caso de prorrogarse otros dos años.
El resto de las comunidades autónomas también tienen planes para acceder a la protonterapia. Sin embargo, fuentes del Ministerio de Sanidad han confirmado que la unidad de Valdecilla es la única dentro del sector público que no forma parte del convenio suscrito con la Fundación Amancio Ortega.
La entrada de las 11 máquinas de protonterapia en la sanidad pública se realizará "progresivamente". La licitación inicial del proyecto incluyó una estimación de cuántas personas podrían requerir la protonterapia en España. Según cifras de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica, esta técnica estaría indicada a corto plazo para alrededor del 2% de los pacientes con cáncer y podría crecer hasta el 11% a medio plazo.