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En el Manzanares, se han registrado una cifra alarmante de muertes en cuestión de días: más de 450 aves han encontrado su fin en el río que recorren las inmediaciones de Perales del Río y La Marañosa. Un fenómeno que sigue sin tener explicación clara, pese a la información proporcionada por la Consejería de Medio Ambiente.
Aunque se afirman ser los efectos de una gripe aviar de baja patogenicidad, muchos expertos cuestionan esta explicación y sostienen que el número masivo de muertes sugiere un enfoque defectuoso. En los últimos días, guardias forestales han tenido que recoger decenas de bolsas negras con los cadáveres de aves para transportarlos a la incineradora.
El Ministerio de Agricultura y Pesca ha confirmado que el virus se ha detectado en criaderos de aves de corral. Desde allí, se han emitido las medidas necesarias para frenar la propagación del virus: prohibir la cría de patos y gansos, limitar la venta de aves a los mercados locales y controlar el agua que se utiliza en estas instalaciones.
Sin embargo, muchos mediosambientalistas cuestionan si estos protocolos son adecuados para frenar la propagación del virus. "La responsabilidad es del Ministerio", ha señalado Carlos Novillo. El portavoz de la Consejería ha denunciado que el delegado del Gobierno en Madrid no se ha ocupado de esta cuestión.
Las condiciones en las que los animales fueron transportados también han generado una gran preocupación: según algunos, los ejemplares encontrados estaban en un estado de descomposición y otros habían sido mordidos por animales locales. Aunque se desconoce el origen exacto del virus, hay indicios de que podría haber llegado desde el Norte de Europa.
Este caso es uno más de los muchos focos de gripe aviar detectados en la Comunidad de Madrid en la actual temporada. Un número alto, pero aún lejos de los miles de puntos afectados durante el pico de 2022.
Aunque se afirman ser los efectos de una gripe aviar de baja patogenicidad, muchos expertos cuestionan esta explicación y sostienen que el número masivo de muertes sugiere un enfoque defectuoso. En los últimos días, guardias forestales han tenido que recoger decenas de bolsas negras con los cadáveres de aves para transportarlos a la incineradora.
El Ministerio de Agricultura y Pesca ha confirmado que el virus se ha detectado en criaderos de aves de corral. Desde allí, se han emitido las medidas necesarias para frenar la propagación del virus: prohibir la cría de patos y gansos, limitar la venta de aves a los mercados locales y controlar el agua que se utiliza en estas instalaciones.
Sin embargo, muchos mediosambientalistas cuestionan si estos protocolos son adecuados para frenar la propagación del virus. "La responsabilidad es del Ministerio", ha señalado Carlos Novillo. El portavoz de la Consejería ha denunciado que el delegado del Gobierno en Madrid no se ha ocupado de esta cuestión.
Las condiciones en las que los animales fueron transportados también han generado una gran preocupación: según algunos, los ejemplares encontrados estaban en un estado de descomposición y otros habían sido mordidos por animales locales. Aunque se desconoce el origen exacto del virus, hay indicios de que podría haber llegado desde el Norte de Europa.
Este caso es uno más de los muchos focos de gripe aviar detectados en la Comunidad de Madrid en la actual temporada. Un número alto, pero aún lejos de los miles de puntos afectados durante el pico de 2022.