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El Ayuntamiento de Madrid sigue imponiendo un tope de 600 personas para los locales nocturnos, una cifra que consideran excesiva, mientras que los empresarios del ocio nocturno rechazan cualquier limitación en el aforo y afirman que sus negocios están cumpliendo con la seguridad.
La discoteca Teatro Barceló, conocida popularmente como Pachá, ha sido cerrada por exceder el aforo permitido. La sala fue sancionada por la Agencia de Actividades (ADA) del Ayuntamiento por haber alojado dos veces más personas de lo autorizado en 2023. En caso de que no logre revertir el cierre, la discoteca permanecerá cerrada durante todo un año.
Los hosteleros de la ciudad han denunciado la arbitrariedad de las actuaciones de la ADA y exigieron una mayor igualdad de trato para evitar una invasión de aforos. También han solicitado que se revisen los tipos urbanísticos, establecidos en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) en 1997.
El ERIU (Estudio de Repercusión por Implantación de Usos), la vía para ajustar el aforo según los criterios de seguridad, ha sido rechazado por la ADA en algunas ocasiones. Sin embargo, muchos locales de ocio nocturno han presentado este estudio y logrado aumentar su aforo.
La discrepancia entre informes técnicos y decisiones administrativas ha convertido muchas sanciones en pleitos. Los hosteleros responden con recursos contenciosos para suspender cautelarmente los cierres, lo que lleva a un galimatías jurídico.
Los líderes de las asociaciones vecinales admiran la reivindicación de igualdad de trato entre los aforos y aseguran que priorizarán problemas como el menudeo y la inseguridad.
La discoteca Teatro Barceló, conocida popularmente como Pachá, ha sido cerrada por exceder el aforo permitido. La sala fue sancionada por la Agencia de Actividades (ADA) del Ayuntamiento por haber alojado dos veces más personas de lo autorizado en 2023. En caso de que no logre revertir el cierre, la discoteca permanecerá cerrada durante todo un año.
Los hosteleros de la ciudad han denunciado la arbitrariedad de las actuaciones de la ADA y exigieron una mayor igualdad de trato para evitar una invasión de aforos. También han solicitado que se revisen los tipos urbanísticos, establecidos en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) en 1997.
El ERIU (Estudio de Repercusión por Implantación de Usos), la vía para ajustar el aforo según los criterios de seguridad, ha sido rechazado por la ADA en algunas ocasiones. Sin embargo, muchos locales de ocio nocturno han presentado este estudio y logrado aumentar su aforo.
La discrepancia entre informes técnicos y decisiones administrativas ha convertido muchas sanciones en pleitos. Los hosteleros responden con recursos contenciosos para suspender cautelarmente los cierres, lo que lleva a un galimatías jurídico.
Los líderes de las asociaciones vecinales admiran la reivindicación de igualdad de trato entre los aforos y aseguran que priorizarán problemas como el menudeo y la inseguridad.