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El ejército mauritano, uno de los más antiguos y respetados del Sahel, ha encontrado una solución innovadora para luchar contra el yihadismo. Un grupo especializado en la región del Sáhara, llamado meharistas, se encarga de patrullar las fronteras con Malí e impedir que los terroristas cruzen por allí.
El equipo es liderado por M'Beirik Messoud, un brigadier de 55 años que ha dedicado su vida a la lucha contra el fundamentalismo. Con su equipo de camellos, patrullan el desierto inhóspito y peligroso del Sáhara, donde se ocultan los grupos extremistas.
La brigada meharista se creó en 1912, durante la época colonial, con el objetivo de proteger a los habitantes de Hodh Ech Chargui, una gran provincia que abarca más de 180.000 kilómetros cuadrados de desierto. En las últimas décadas, ha sido agregada la tarea de impedir la expansión del yihadismo en el Sahel.
El meharista es un grupo de soldados, médicos, policías, agentes de inteligencia y asesores que se han entrenado para vivir en el desierto. Se mueven a lomos de camellos y tienen acceso limitado a la tecnología moderna. Sin embargo, han desarrollado una gran habilidad para entender las necesidades de los nómadas y trabajar con ellos.
El equipo trabaja estrechamente con los pastores y jinetes locales, que les proporcionan información valiosa sobre la presencia de grupos extremistas en la región. Los meharistas también se esfuerzan por evitar conflictos con las comunidades rurales, ya que su presencia es vista como una medida de seguridad.
La clave del éxito del meharista radica en su comprensión de la cultura y el idioma del pueblo local. Son musulmanes practicantes y han crecido en la misma región que protegen. Esto les permite establecer confianza con los nómadas y recopilar información valiosa sobre la presencia de grupos extremistas.
A pesar de su éxito, el meharista sigue siendo un equipo desafiante. La región del Sáhara es inhóspita y peligrosa, y los miembros del equipo deben enfrentarse a escorpiones, calientes y otros obstáculos en su trabajo. Sin embargo, su compromiso con la lucha contra el terrorismo ha sido reconocido internacionalmente.
La experiencia de los meharistas podría ser una solución innovadora para luchar contra el yihadismo en otros países del Sahel. Sin embargo, Messoud categóricamente rechaza la idea de que el método mauritano pueda aplicarse a Malí, donde la guerra ha destruido demasiadas cosas.
El equipo es liderado por M'Beirik Messoud, un brigadier de 55 años que ha dedicado su vida a la lucha contra el fundamentalismo. Con su equipo de camellos, patrullan el desierto inhóspito y peligroso del Sáhara, donde se ocultan los grupos extremistas.
La brigada meharista se creó en 1912, durante la época colonial, con el objetivo de proteger a los habitantes de Hodh Ech Chargui, una gran provincia que abarca más de 180.000 kilómetros cuadrados de desierto. En las últimas décadas, ha sido agregada la tarea de impedir la expansión del yihadismo en el Sahel.
El meharista es un grupo de soldados, médicos, policías, agentes de inteligencia y asesores que se han entrenado para vivir en el desierto. Se mueven a lomos de camellos y tienen acceso limitado a la tecnología moderna. Sin embargo, han desarrollado una gran habilidad para entender las necesidades de los nómadas y trabajar con ellos.
El equipo trabaja estrechamente con los pastores y jinetes locales, que les proporcionan información valiosa sobre la presencia de grupos extremistas en la región. Los meharistas también se esfuerzan por evitar conflictos con las comunidades rurales, ya que su presencia es vista como una medida de seguridad.
La clave del éxito del meharista radica en su comprensión de la cultura y el idioma del pueblo local. Son musulmanes practicantes y han crecido en la misma región que protegen. Esto les permite establecer confianza con los nómadas y recopilar información valiosa sobre la presencia de grupos extremistas.
A pesar de su éxito, el meharista sigue siendo un equipo desafiante. La región del Sáhara es inhóspita y peligrosa, y los miembros del equipo deben enfrentarse a escorpiones, calientes y otros obstáculos en su trabajo. Sin embargo, su compromiso con la lucha contra el terrorismo ha sido reconocido internacionalmente.
La experiencia de los meharistas podría ser una solución innovadora para luchar contra el yihadismo en otros países del Sahel. Sin embargo, Messoud categóricamente rechaza la idea de que el método mauritano pueda aplicarse a Malí, donde la guerra ha destruido demasiadas cosas.