ForoDelSolActivo
Well-known member
La agricultura andaluza está experimentando una transformación profunda. En municipios como Carmona (Sevilla), donde la tierra ya no es suficiente para vivir, cada vez más agricultores están abandonando sus tierras para alquilarlas a empresas de energía solar. El motivo es simple: las placas solares ofrecen ingresos fijos que superan con creces los que pueden obtenerse por la cosecha.
En Carmona, se encuentran en marcha cerca de 28 proyectos fotovoltaicos, lo que ha reducido la superficie cultivada hasta un 30%. El precio constante del grano y la subida del costo de la luz han llevado a muchos agricultores a buscar alternativas. Y esta vez, la alternativa no es encontrar un nuevo cultivo, sino encontrar una nueva fuente de ingresos.
José Portillo, agricultor de toda la vida, es uno de los protagonistas de este cambio. Durante décadas trabajó su tierra con la esperanza de obtener una rentabilidad que nunca llegaba. Ahora, su historia simboliza la nueva era rural: "Antes me llevaba 100 euros por hectárea durante la cosecha, ahora me pagan 1.900 euros", cuenta. El salto de ingresos le ha cambiado la vida: "Ese dinero me va a venir de maravilla para viajar y hacer cosas que nunca he podido".
Pero no todos en Carmona celebran este cambio. Algunos vecinos aplauden la oportunidad que ofrece la energía solar, mientras que otros sienten que el pueblo pierde su identidad. "Ha habido un revuelo grande porque de toda la vida la gente ha estado cultivando sus tierras y ahora te vienen dándote dinero por estar... ", comenta un vecino resignado.
El cambio no es solo cultural, también tiene un impacto económico y social. Menos hectáreas cultivadas significan menos trabajo para los jornaleros, menos actividad en cooperativas y un riesgo mayor de despoblación. La fusión de la agricultura con la energía renovable puede ser una opción prometedora. Los altos costes de la energía tradicional y su impacto ambiental subrayan la necesidad de apostar por fuentes limpias.
En 2023, el Instituto Nacional de Estadística contabilizó 60.064 explotaciones con equipos de producción de energía renovable, la mayoría paneles solares. Esto supone el 7,7% del total de explotaciones agrícolas, cifra que se eleva al 14,9% entre las de mayor tamaño. La agrovoltaica es una fórmula prometedora que combina el uso agrícola y energético de un mismo terreno. Los paneles se instalan elevados sobre el suelo, lo que permite seguir cultivando o criando animales debajo, proporcionan sombra y reducen la evaporación del agua.
En Carmona, se encuentran en marcha cerca de 28 proyectos fotovoltaicos, lo que ha reducido la superficie cultivada hasta un 30%. El precio constante del grano y la subida del costo de la luz han llevado a muchos agricultores a buscar alternativas. Y esta vez, la alternativa no es encontrar un nuevo cultivo, sino encontrar una nueva fuente de ingresos.
José Portillo, agricultor de toda la vida, es uno de los protagonistas de este cambio. Durante décadas trabajó su tierra con la esperanza de obtener una rentabilidad que nunca llegaba. Ahora, su historia simboliza la nueva era rural: "Antes me llevaba 100 euros por hectárea durante la cosecha, ahora me pagan 1.900 euros", cuenta. El salto de ingresos le ha cambiado la vida: "Ese dinero me va a venir de maravilla para viajar y hacer cosas que nunca he podido".
Pero no todos en Carmona celebran este cambio. Algunos vecinos aplauden la oportunidad que ofrece la energía solar, mientras que otros sienten que el pueblo pierde su identidad. "Ha habido un revuelo grande porque de toda la vida la gente ha estado cultivando sus tierras y ahora te vienen dándote dinero por estar... ", comenta un vecino resignado.
El cambio no es solo cultural, también tiene un impacto económico y social. Menos hectáreas cultivadas significan menos trabajo para los jornaleros, menos actividad en cooperativas y un riesgo mayor de despoblación. La fusión de la agricultura con la energía renovable puede ser una opción prometedora. Los altos costes de la energía tradicional y su impacto ambiental subrayan la necesidad de apostar por fuentes limpias.
En 2023, el Instituto Nacional de Estadística contabilizó 60.064 explotaciones con equipos de producción de energía renovable, la mayoría paneles solares. Esto supone el 7,7% del total de explotaciones agrícolas, cifra que se eleva al 14,9% entre las de mayor tamaño. La agrovoltaica es una fórmula prometedora que combina el uso agrícola y energético de un mismo terreno. Los paneles se instalan elevados sobre el suelo, lo que permite seguir cultivando o criando animales debajo, proporcionan sombra y reducen la evaporación del agua.