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La magia de Higinio Gómez, el pollero preferido de los cocineros españoles. En las calles del Mercado de Vallehermoso, este hombre exhausto, con más de 70 años, se despierta cada mañana a las 5 de la madrugada para atender a sus clientes, que no solo son cocineros, sino también amantes de la gastronomía.
Se trata de un hombre que ha dedicado su vida al oficio de pollero y ha logrado convertirse en uno de los proveedores más confiables de aves selectas en España. Su negocio, el Hermanos Gómez Ortiz, es un espacio de 40 metros cuadrados donde se venden pollos, pulardas, capones, huevos y caza.
Higinio confiesa que su éxito se debe a la calidad del producto y a su compromiso con los clientes. "A los cocineros les gusta el producto, no solo por el sabor, sino también por su frescura", asegura. En este sentido, se destaca que Higinio tiene una relación muy cercana con sus proveedores franceses, con quienes comparte un sistema de calidad y confianza.
De la importancia del pollo en la cocina española, no hay duda, pero también es importante destacar la mala imagen que ha adquirido a lo largo de los años. "Es una mala imagen que se debe a que el pollo de granja es considerado un producto inferior", afirma Higinio.
Para él, uno de los errores más comunes que se comete con el pollo es lavarlo bajo el chorro de agua. "No se lava nunca, porque al meterle humedad se acelera el proceso de descomposición y se generan bacterias peligrosas", explica.
La gestión de la empresa es un trabajo en equipo, ya que su hijo David Gómez se encarga de la contabilidad y la administración. "Vender es lo fácil, aunque todo sale de la venta, pero lo complicado es gestionar la empresa", dice Higinio.
En cualquier caso, esta persona humilde y dedicada ha logrado convertirse en un embajador del pollo en España. Su producto se consume en muchos restaurantes de alta gastronomía, incluyendo el restaurante El Bulli, dirigido por Ferran Adrià.
Se trata de un hombre que ha dedicado su vida al oficio de pollero y ha logrado convertirse en uno de los proveedores más confiables de aves selectas en España. Su negocio, el Hermanos Gómez Ortiz, es un espacio de 40 metros cuadrados donde se venden pollos, pulardas, capones, huevos y caza.
Higinio confiesa que su éxito se debe a la calidad del producto y a su compromiso con los clientes. "A los cocineros les gusta el producto, no solo por el sabor, sino también por su frescura", asegura. En este sentido, se destaca que Higinio tiene una relación muy cercana con sus proveedores franceses, con quienes comparte un sistema de calidad y confianza.
De la importancia del pollo en la cocina española, no hay duda, pero también es importante destacar la mala imagen que ha adquirido a lo largo de los años. "Es una mala imagen que se debe a que el pollo de granja es considerado un producto inferior", afirma Higinio.
Para él, uno de los errores más comunes que se comete con el pollo es lavarlo bajo el chorro de agua. "No se lava nunca, porque al meterle humedad se acelera el proceso de descomposición y se generan bacterias peligrosas", explica.
La gestión de la empresa es un trabajo en equipo, ya que su hijo David Gómez se encarga de la contabilidad y la administración. "Vender es lo fácil, aunque todo sale de la venta, pero lo complicado es gestionar la empresa", dice Higinio.
En cualquier caso, esta persona humilde y dedicada ha logrado convertirse en un embajador del pollo en España. Su producto se consume en muchos restaurantes de alta gastronomía, incluyendo el restaurante El Bulli, dirigido por Ferran Adrià.