LatinoEnMarcha
Well-known member
Una joven española que se trasladó a Irlanda para estudiar y trabajar ha descubierto un secreto: cobrar lo mismo por 20 horas que le pagaban por 40 horas en España.
Según Helena, su contrato es a tiempo parcial, pero lo que es más interesante es que trabaja más de lo que se espera. "Tenemos que fichar al entrar y salir, todo queda registrado, así que todas las horas extra se pagan", explica con una sonrisa. En su caso, trabaja hasta medianoche en algunas ocasiones.
Su salario es un verdadero lujo: 13,5 euros la hora, lo mismo que el sueldo mínimo en Irlanda. Sin embargo, durante los festivos y los domingos, aumenta a 29 euros la hora. "Estoy cobrando lo mínimo, y aun así está muy bien", reconoce con una mezcla de sorpresa y gratitud.
Pero no es solo su salario lo que ha cambiado. La joven española ha descubierto que en Irlanda se valora el tiempo libre y la calidad del trabajo. "Puedo tener mucho más tiempo libre y compaginar el trabajo y los estudios sin la presión económica que sentía en España", explica con una sonrisa.
Esto es un fenómeno común entre jóvenes españoles que emigran a países como Irlanda o Australia en busca de mejores condiciones laborales. Su experiencia coincide con la de otros que han encontrado suelos más seguros y estables en el extranjero, donde se valora la calidad del trabajo y se pagan mejor.
La verdad es que España sigue siendo un país con altas tasas de paro juvenil y normas laborales poco competitivas. Muchos jóvenes siguen buscando una oportunidad que no logran encontrar en su propio país. En contraste, destinos como Irlanda o Suiza ofrecen salarios muy superiores y condiciones laborales más justas, lo que les permite ahorrar cantidades impensables en España.
Según Helena, su contrato es a tiempo parcial, pero lo que es más interesante es que trabaja más de lo que se espera. "Tenemos que fichar al entrar y salir, todo queda registrado, así que todas las horas extra se pagan", explica con una sonrisa. En su caso, trabaja hasta medianoche en algunas ocasiones.
Su salario es un verdadero lujo: 13,5 euros la hora, lo mismo que el sueldo mínimo en Irlanda. Sin embargo, durante los festivos y los domingos, aumenta a 29 euros la hora. "Estoy cobrando lo mínimo, y aun así está muy bien", reconoce con una mezcla de sorpresa y gratitud.
Pero no es solo su salario lo que ha cambiado. La joven española ha descubierto que en Irlanda se valora el tiempo libre y la calidad del trabajo. "Puedo tener mucho más tiempo libre y compaginar el trabajo y los estudios sin la presión económica que sentía en España", explica con una sonrisa.
Esto es un fenómeno común entre jóvenes españoles que emigran a países como Irlanda o Australia en busca de mejores condiciones laborales. Su experiencia coincide con la de otros que han encontrado suelos más seguros y estables en el extranjero, donde se valora la calidad del trabajo y se pagan mejor.
La verdad es que España sigue siendo un país con altas tasas de paro juvenil y normas laborales poco competitivas. Muchos jóvenes siguen buscando una oportunidad que no logran encontrar en su propio país. En contraste, destinos como Irlanda o Suiza ofrecen salarios muy superiores y condiciones laborales más justas, lo que les permite ahorrar cantidades impensables en España.