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Froilán, hijo de la infanta Elena y primo de Felipe VI, se encuentra en una situación muy diferente a como lo imaginábamos hacía unas décadas. El joven de veinticuatro años que salía de fiesta en fiesta, de discoteca en discoteca, metiéndose en peleas y mezclándose con la gente equivocada, se ha transformado en un hombre equilibrado y alegre.
Según su abuelo, el rey Juan Carlos I, Froilán se trasladó a Abu Dabi en 2023 para ayudarle a encontrar trabajo y un piso. El emérito cuenta que su nieto se adaptó rápidamente a la vida sana y regulada que le propuso. En apenas un mes, sufrió una metamorfosis y comenzó a disfrutar de su nueva vida, discreta y tranquila.
La idea de Juan Carlos I es que su nieto esté cerca de él porque lo necesita. El rey se siente orgulloso de verlo florecer y ha quitado una preocupación a Felipe, a la Corona y a la familia. La relación entre el monarca y su nieto es muy cercana y Juan Carlos I cuenta que comparten momentos felices juntos, como compartir una buena comida o ver partidos en la tele.
En las conversaciones de Froilán con sus invitados al almuerzo por el 50 aniversario de la monarquía en El Pardo, se ha escuchado que se siente harto de vivir en Abu Dabi y que su trabajo es aburrido y burocrático. También ha mencionado que no le gusta el país emiratí y que prefiere España, donde hace deporte y sale poco.
A pesar de todo, Juan Carlos I asegura que Froilán está muy unido a la familia y que la Corona sigue siendo una familia. El rey también destaca que su nieto ha levantado el vuelo y sigue su propio camino con total independencia.
En resumen, el caso de Froilán es un ejemplo de cómo la vida puede cambiar drásticamente en poco tiempo. De un joven que se perdía en fiestas y problemas a un hombre equilibrado y alegre. La relación entre Juan Carlos I y su nieto es un testimonio de lo que puede lograrse con el amor y la protección de una persona.
Según su abuelo, el rey Juan Carlos I, Froilán se trasladó a Abu Dabi en 2023 para ayudarle a encontrar trabajo y un piso. El emérito cuenta que su nieto se adaptó rápidamente a la vida sana y regulada que le propuso. En apenas un mes, sufrió una metamorfosis y comenzó a disfrutar de su nueva vida, discreta y tranquila.
La idea de Juan Carlos I es que su nieto esté cerca de él porque lo necesita. El rey se siente orgulloso de verlo florecer y ha quitado una preocupación a Felipe, a la Corona y a la familia. La relación entre el monarca y su nieto es muy cercana y Juan Carlos I cuenta que comparten momentos felices juntos, como compartir una buena comida o ver partidos en la tele.
En las conversaciones de Froilán con sus invitados al almuerzo por el 50 aniversario de la monarquía en El Pardo, se ha escuchado que se siente harto de vivir en Abu Dabi y que su trabajo es aburrido y burocrático. También ha mencionado que no le gusta el país emiratí y que prefiere España, donde hace deporte y sale poco.
A pesar de todo, Juan Carlos I asegura que Froilán está muy unido a la familia y que la Corona sigue siendo una familia. El rey también destaca que su nieto ha levantado el vuelo y sigue su propio camino con total independencia.
En resumen, el caso de Froilán es un ejemplo de cómo la vida puede cambiar drásticamente en poco tiempo. De un joven que se perdía en fiestas y problemas a un hombre equilibrado y alegre. La relación entre Juan Carlos I y su nieto es un testimonio de lo que puede lograrse con el amor y la protección de una persona.