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Gonzalo Celorio: una pasión literaria inagotable
En un lugar donde el libro es vida, Gonzalo Celorio ha creado su propio universo de palabras y ideas. La biblioteca que divide en tres sus habitaciones -la alcoba, la cocina y el espacio para escribir- es símbolo de su pasión por los libros y la escritura. Para él, "la literatura es un instrumento para tocar el idioma con manos propias", y esa certeza le lleva a crear obras que no solo reflejan su amor por México, sino también su capacidad para entender las complejidades de la condición humana.
Celorio es un ciudadano hecho para leer y escribir, con una fuerte vocación docente que le ha permitido resistir los desafíos del tiempo. En 2002-2004, dirigió la editorial Fondo de Cultura Económica, una institución fundamental para comprender mejor Latinoamérica, con más de 60 premios Nobel y treinta y tantos Premios Cervantes en su catálogo. Ahora, se une a esta escuadría literaria, convirtiéndose en el séptimo mexicano en recibir el prestigioso galardón.
Nacido en Asturias, pertenece a la generación del boom literario que ocupó la década de 1970. Sin embargo, Celorio ha encontrado su propio estilo, sin seguir una tribu clara más allá de las amistades. Sus novelas exploran el tiempo y el México que conoce, ese México que fue y el presente, donde se cruzan caminos. Escribe sin prisa, segura de que la escritura espere y a veces quede quieta.
En sus obras, como "Amor propio" (1991) y "El metal y la escoria" (2014), Celorio muestra los puntales de su literatura: humor y memoria. El ritual circulatorio de vivir y la liturgia en crudo del exilio. También defiende el barroco americano como una contraconquista, un momento oportuno en este contexto político actual donde se vuelve a exhibir el perdón español hacia la oxidada Conquista del siglo XVI.
Lo que parece importarle a Celorio es contar a la gente cómo es la gente ahora. O las cosas de la gente de allá en este otro tiempo. Escuchar y disfrutar de las singularidades del español mexicano. Eso está en su obra, esa riqueza irónica, ese desafío semántico, esa hermosa obscenidad. Un viaje literario que nos lleva a comprender mejor las complejidades de la condición humana y el mundo que nos rodea.
En un lugar donde el libro es vida, Gonzalo Celorio ha creado su propio universo de palabras y ideas. La biblioteca que divide en tres sus habitaciones -la alcoba, la cocina y el espacio para escribir- es símbolo de su pasión por los libros y la escritura. Para él, "la literatura es un instrumento para tocar el idioma con manos propias", y esa certeza le lleva a crear obras que no solo reflejan su amor por México, sino también su capacidad para entender las complejidades de la condición humana.
Celorio es un ciudadano hecho para leer y escribir, con una fuerte vocación docente que le ha permitido resistir los desafíos del tiempo. En 2002-2004, dirigió la editorial Fondo de Cultura Económica, una institución fundamental para comprender mejor Latinoamérica, con más de 60 premios Nobel y treinta y tantos Premios Cervantes en su catálogo. Ahora, se une a esta escuadría literaria, convirtiéndose en el séptimo mexicano en recibir el prestigioso galardón.
Nacido en Asturias, pertenece a la generación del boom literario que ocupó la década de 1970. Sin embargo, Celorio ha encontrado su propio estilo, sin seguir una tribu clara más allá de las amistades. Sus novelas exploran el tiempo y el México que conoce, ese México que fue y el presente, donde se cruzan caminos. Escribe sin prisa, segura de que la escritura espere y a veces quede quieta.
En sus obras, como "Amor propio" (1991) y "El metal y la escoria" (2014), Celorio muestra los puntales de su literatura: humor y memoria. El ritual circulatorio de vivir y la liturgia en crudo del exilio. También defiende el barroco americano como una contraconquista, un momento oportuno en este contexto político actual donde se vuelve a exhibir el perdón español hacia la oxidada Conquista del siglo XVI.
Lo que parece importarle a Celorio es contar a la gente cómo es la gente ahora. O las cosas de la gente de allá en este otro tiempo. Escuchar y disfrutar de las singularidades del español mexicano. Eso está en su obra, esa riqueza irónica, ese desafío semántico, esa hermosa obscenidad. Un viaje literario que nos lleva a comprender mejor las complejidades de la condición humana y el mundo que nos rodea.