DebateCriollo
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España, tras 39 meses consecutivos, ya no lidera el paro de la UE en términos de tasa de desempleo con ajuste estacional. Otro país europeo notifica un dato peor: Finlandia, con un 10,6% de personas desempleadas en noviembre de este año.
Este desplazamiento se produce tras una larga racha a peor del dato finés y la mejora sostenida del mercado laboral español. España sigue siendo el país con la tasa de paro más alta de la UE, pero con un 10,2% sin ajuste estacional.
El empeoramiento del dato finlandés se debe al bajo crecimiento del país, la austeridad de los últimos años y el cierre fronterizo con Rusia, que ha disparado el número de personas que buscan trabajo y no lo encuentran. En apenas tres años, la tasa de paro finlandesa ha pasado de poco más del 6% en la primavera de 2022 a superar el 10%, un dato peor que el español.
Este registro supone el peor dato de paro con ajuste estacional de la UE desde agosto de 2012, cuando España cerró su periodo más largo sin liderar el paro europeo. Desde entonces, España ha estado en cabeza con otras metodologías con las que medir el desempleo.
Finlandia desbanca a Grecia, que se había llevado la peor posición desde 2011, y es la primera vez que Finlandia supera al español en este registro. Esto ocurre tras una década de liderazgo del paro de España, un país que ha sido especialmente afectado por la crisis financiera.
La tasa de paro española sigue siendo alta, con un 10,4% sin ajuste estacional y un 10,2% con ajuste. El dato finlandés se ajusta a la metodología comunitaria para medir el desempleo, mientras que España sigue utilizando esta methodology junto con otras.
El historial de paro español es complejo, ya que ha liderado este registro en varias ocasiones. En los últimos años, ha mejorado su posición gracias a políticas activas y formación. Sin embargo, el mercado laboral español sigue siendo marcado por una fuerte flexibilidad externa, una elevada precariedad laboral y una estructura económica más vulnerable a los ciclos económicos.
España se inscribe en el modelo mediterráneo, que está caracterizado por una alta protección para los trabajadores indefinidos, un gasto limitado en políticas activas y formación y una mayor incidencia del desempleo juvenil y de larga duración. Este modelo es diferente al de los países nórdicos o el modelo anglosajón, que se caracterizan por una regulación más flexible y protección menos individual.
La mejora del mercado laboral español debe ser objeto de atención en estos momentos. El país sigue siendo uno de los con mayor desempleo de la UE, pero ha mejorado su posición en términos de tasa de paro sin ajuste estacional.
Este desplazamiento se produce tras una larga racha a peor del dato finés y la mejora sostenida del mercado laboral español. España sigue siendo el país con la tasa de paro más alta de la UE, pero con un 10,2% sin ajuste estacional.
El empeoramiento del dato finlandés se debe al bajo crecimiento del país, la austeridad de los últimos años y el cierre fronterizo con Rusia, que ha disparado el número de personas que buscan trabajo y no lo encuentran. En apenas tres años, la tasa de paro finlandesa ha pasado de poco más del 6% en la primavera de 2022 a superar el 10%, un dato peor que el español.
Este registro supone el peor dato de paro con ajuste estacional de la UE desde agosto de 2012, cuando España cerró su periodo más largo sin liderar el paro europeo. Desde entonces, España ha estado en cabeza con otras metodologías con las que medir el desempleo.
Finlandia desbanca a Grecia, que se había llevado la peor posición desde 2011, y es la primera vez que Finlandia supera al español en este registro. Esto ocurre tras una década de liderazgo del paro de España, un país que ha sido especialmente afectado por la crisis financiera.
La tasa de paro española sigue siendo alta, con un 10,4% sin ajuste estacional y un 10,2% con ajuste. El dato finlandés se ajusta a la metodología comunitaria para medir el desempleo, mientras que España sigue utilizando esta methodology junto con otras.
El historial de paro español es complejo, ya que ha liderado este registro en varias ocasiones. En los últimos años, ha mejorado su posición gracias a políticas activas y formación. Sin embargo, el mercado laboral español sigue siendo marcado por una fuerte flexibilidad externa, una elevada precariedad laboral y una estructura económica más vulnerable a los ciclos económicos.
España se inscribe en el modelo mediterráneo, que está caracterizado por una alta protección para los trabajadores indefinidos, un gasto limitado en políticas activas y formación y una mayor incidencia del desempleo juvenil y de larga duración. Este modelo es diferente al de los países nórdicos o el modelo anglosajón, que se caracterizan por una regulación más flexible y protección menos individual.
La mejora del mercado laboral español debe ser objeto de atención en estos momentos. El país sigue siendo uno de los con mayor desempleo de la UE, pero ha mejorado su posición en términos de tasa de paro sin ajuste estacional.