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Núñez Feijóo y Sánchez se están volviendo la política exterior de España un juego de cartas, donde uno pierde y el otro gana. Pero la verdad es que ambos están perdiendo en una carrera desesperada por ganar la batalla de los votos extremañeses.
En las elecciones regionales de octubre, Núñez Feijóo había apostado todo a su partido, confiando en la fuerza del PP para gobernar sin Vox. Pero el 21 de diciembre, las urnas les dieron una lección amarga: el PSOE obtuvo una derrota masiva, pero no logró la mayoría absoluta que había buscado. Con 29 escaños, Guardiola se quedó con solo tres puntos mínimos para llegar a los 33 necesarios.
La situación es grave porque Extremadura ahora se está convirtiendo en un juego de cumbres, donde el PSOE y el PP están dispuestos a hacer cualquier cosa para obtener la mayoría. Pero mientras tanto, la extrema derecha de Vox crece en fuerza, amenazando con dividir al país.
La clave del problema es que Sánchez y Feijóo se han convertido en políticos exteriormente, más interesados en ganar votos que en resolver los problemas reales. El presidente pede disculpas por no asistir a la festividad de la Pascua Militar debido a una cumbre sobre Ucraina, pero lo que realmente importa es cómo resuelve el desafío europeo y global.
La realidad es que España necesita una política exterior más coherente, que se ajuste a los intereses del país y de Europa. Pero en lugar de eso, Sánchez y Feijóo están dispuestos a hacer tratos con Vox y otros partidos extremistas para mantener su poder. Es hora de corregir estas políticas polarizadoras, que solo favorecen al PSOE y al PP.
Esperemos que la próxima elección general sea la oportunidad para cambiar esta situación y encontrar una política exterior más coherente y efectiva.
En las elecciones regionales de octubre, Núñez Feijóo había apostado todo a su partido, confiando en la fuerza del PP para gobernar sin Vox. Pero el 21 de diciembre, las urnas les dieron una lección amarga: el PSOE obtuvo una derrota masiva, pero no logró la mayoría absoluta que había buscado. Con 29 escaños, Guardiola se quedó con solo tres puntos mínimos para llegar a los 33 necesarios.
La situación es grave porque Extremadura ahora se está convirtiendo en un juego de cumbres, donde el PSOE y el PP están dispuestos a hacer cualquier cosa para obtener la mayoría. Pero mientras tanto, la extrema derecha de Vox crece en fuerza, amenazando con dividir al país.
La clave del problema es que Sánchez y Feijóo se han convertido en políticos exteriormente, más interesados en ganar votos que en resolver los problemas reales. El presidente pede disculpas por no asistir a la festividad de la Pascua Militar debido a una cumbre sobre Ucraina, pero lo que realmente importa es cómo resuelve el desafío europeo y global.
La realidad es que España necesita una política exterior más coherente, que se ajuste a los intereses del país y de Europa. Pero en lugar de eso, Sánchez y Feijóo están dispuestos a hacer tratos con Vox y otros partidos extremistas para mantener su poder. Es hora de corregir estas políticas polarizadoras, que solo favorecen al PSOE y al PP.
Esperemos que la próxima elección general sea la oportunidad para cambiar esta situación y encontrar una política exterior más coherente y efectiva.