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El 6% de los profesionales sanitarios españoles utilizan regularmente herramientas de documentación basadas en inteligencia artificial, un número inferior al europeo promedio. A pesar de esto, todos coinciden en que la IA puede ser una gran aliada para desatascar la burocracia en consulta.
La forma en que las herramientas digitales pueden ayudar a los médicos es mediante el uso de transcribidores ambientales o "escribas digitales". Estos sistemas permiten que los pacientes hablen y, con permiso, se transcriben sus consultas, se extraen datos clínicos relevantes y se redacta automáticamente la nota en la historia clínica. Esto podría permitir al médico centrarse plenamente en la persona que tiene delante.
Además, se están desarrollando sistemas de triaje administrativo inteligente que pueden gestionar la demanda del paciente antes de llegar al mostrador, derivándolo directamente al recurso asistencial más adecuado. Esto podría tener un impacto directo en la accesibilidad y evitar largas colas telefónicas o desplazamientos innecesarios al centro.
Más de la mitad de los médicos consideran que las herramientas basadas en la IA son "extremadamente o muy beneficiosas" y el 86% prevee un futuro en el que estos sistemas serán el estándar de documentación. Sin embargo, es importante destacar que la privacidad se garantiza mediante criterios estrictos de seguridad, transparencia y cumplimiento normativo.
La formación también es crucial para aprovechar al máximo las herramientas digitales. No hay una homogeneidad en competencias digitales y no todos los médicos son nativos digitales. Por lo tanto, es fundamental proporcionar capacitaciones y formación adecuadas para que puedan utilizar estas herramientas de manera efectiva.
La enorme deuda tecnológica que arrastran muchos centros de salud, como equipos informáticos obsoletos, conexiones lentas y sistemas no interoperables entre la atención primaria y los hospitales, es un obstáculo significativo para implementar una IA sofisticada. Es difícil imaginar una IA funcionando de forma fluida cuando en algunos centros todavía cuesta abrir una radiografía hecha en el hospital de referencia.
En resumen, la IA puede ser una gran aliada para desatascar la burocracia en consulta y mejorar la gestión de los pacientes. Sin embargo, es necesario abordar la deuda tecnológica y proporcionar capacitaciones adecuadas para que los médicos puedan utilizar estas herramientas de manera efectiva.
La forma en que las herramientas digitales pueden ayudar a los médicos es mediante el uso de transcribidores ambientales o "escribas digitales". Estos sistemas permiten que los pacientes hablen y, con permiso, se transcriben sus consultas, se extraen datos clínicos relevantes y se redacta automáticamente la nota en la historia clínica. Esto podría permitir al médico centrarse plenamente en la persona que tiene delante.
Además, se están desarrollando sistemas de triaje administrativo inteligente que pueden gestionar la demanda del paciente antes de llegar al mostrador, derivándolo directamente al recurso asistencial más adecuado. Esto podría tener un impacto directo en la accesibilidad y evitar largas colas telefónicas o desplazamientos innecesarios al centro.
Más de la mitad de los médicos consideran que las herramientas basadas en la IA son "extremadamente o muy beneficiosas" y el 86% prevee un futuro en el que estos sistemas serán el estándar de documentación. Sin embargo, es importante destacar que la privacidad se garantiza mediante criterios estrictos de seguridad, transparencia y cumplimiento normativo.
La formación también es crucial para aprovechar al máximo las herramientas digitales. No hay una homogeneidad en competencias digitales y no todos los médicos son nativos digitales. Por lo tanto, es fundamental proporcionar capacitaciones y formación adecuadas para que puedan utilizar estas herramientas de manera efectiva.
La enorme deuda tecnológica que arrastran muchos centros de salud, como equipos informáticos obsoletos, conexiones lentas y sistemas no interoperables entre la atención primaria y los hospitales, es un obstáculo significativo para implementar una IA sofisticada. Es difícil imaginar una IA funcionando de forma fluida cuando en algunos centros todavía cuesta abrir una radiografía hecha en el hospital de referencia.
En resumen, la IA puede ser una gran aliada para desatascar la burocracia en consulta y mejorar la gestión de los pacientes. Sin embargo, es necesario abordar la deuda tecnológica y proporcionar capacitaciones adecuadas para que los médicos puedan utilizar estas herramientas de manera efectiva.