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Azarca el suspiro de alegría en la calle Don Jaime de Zaragoza, donde se repartieron dos millones de euros gracias a la administración de lotería El Rosario. Diez décimos del primer premio del Niño vendidos íntegramente por ventanilla han dejado a una decena de personas con ganas de celebrar.
Alejandro Aznar, responsable del establecimiento, se dirige a dos de sus trabajadoras, Maribel Vinués y Marta Baena, sonriendo con orgullo. "Es muchísima felicidad", ha reflexionado acompañado por la adrenalina aún visible al descorchar el champán.
Azarca el instante exacto en que ha conocido el golpe de fortuna que ha dado a una decena de agraciados, recordando cómo llegó la pequeña celebración al comprobar que una de las centenas que habían pedido coincidía con el primer premio. Sabíamos que cobrábamos la centena", ha explicado.
El verdadero salto ha llegado después, frente al ordenador, al revisar el listado informatizado de números vendidos: el Gordo no solo había salido, sino que había pasado por su ventanilla. "He pegado un bote en la silla. De cero a cien en un segundo", ha explicado.
El premio ha caído en una administración con larga memoria lotera. Aznar lleva 42 años en el oficio, aunque es el primer gran premio del Niño que reparte como titular. En la familia ya había antecedentes.
Entre consejos a los ganadores y reivindicaciones sobre la fiscalidad y las comisiones congeladas a los loteroes, Aznar ha ensalzado la satisfacción que siente por el trabajo bien hecho: "Hoy hemos hecho felices a diez personas. Y hacerlo con el Gordo es algo muy grande".
Alejandro Aznar, responsable del establecimiento, se dirige a dos de sus trabajadoras, Maribel Vinués y Marta Baena, sonriendo con orgullo. "Es muchísima felicidad", ha reflexionado acompañado por la adrenalina aún visible al descorchar el champán.
Azarca el instante exacto en que ha conocido el golpe de fortuna que ha dado a una decena de agraciados, recordando cómo llegó la pequeña celebración al comprobar que una de las centenas que habían pedido coincidía con el primer premio. Sabíamos que cobrábamos la centena", ha explicado.
El verdadero salto ha llegado después, frente al ordenador, al revisar el listado informatizado de números vendidos: el Gordo no solo había salido, sino que había pasado por su ventanilla. "He pegado un bote en la silla. De cero a cien en un segundo", ha explicado.
El premio ha caído en una administración con larga memoria lotera. Aznar lleva 42 años en el oficio, aunque es el primer gran premio del Niño que reparte como titular. En la familia ya había antecedentes.
Entre consejos a los ganadores y reivindicaciones sobre la fiscalidad y las comisiones congeladas a los loteroes, Aznar ha ensalzado la satisfacción que siente por el trabajo bien hecho: "Hoy hemos hecho felices a diez personas. Y hacerlo con el Gordo es algo muy grande".