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Tarragona, un paisaje urbano marcado por la suciedad y la falta de limpieza. La situación se ha vuelto insostenible para los vecinos, que siguen presenciando calles llenas de basura y una ciudad que parece haberse abandonado.
La llegada del nuevo contrato con Urbaser es una esperanza en este sentido. Tras años de prórrogas y paralizaciones judiciales, el Ayuntamiento ha recogido el guante y toma las riendas de la renovada contrata. El contrato, que tiene un valor de 234 millones de euros, se considera uno de los más elevados en la historia de Tarragona.
Sin embargo, los vecinos no tienen muchas expectativas sobre una mejora inmediata. "Es insostenible", afirma Marina Solé, vecina del barrio del Port. La limpieza de las calles es una crónica y la gente tira la basura a cualquier hora. Los contenedores están siempre llenos y producen malos olores.
La situación no cambia solo por culpa del Ayuntamiento. "El incivismo de mucha gente" también afecta la vía pública, como afirma Cristian, vecino de la calle Pere Martell. La pregunta es si el nuevo contrato cambiará algo en este sentido.
La llegada de Urbaser se plantea como una oportunidad de cambio. El alcalde de Tarragona, Rubén Viñuales, ha anunciado que se busca "cambios desde el primer día". Sin embargo, la dificultad de renovar el contrato es algo que queda en un segundo plano.
Los vecinos también mencionan otros temas paralelos. La gran presencia de palomas en la ciudad es un problema. Según el alcalde, viven en Reus y se desplazan a Tarragona para comer. También hay contenedores llenos que debemos escoger entre buscar otra isla de contenedores más lejos o dejarlo en el suelo.
En resumen, la situación en Tarragona sigue siendo difícil. La limpieza y la suciedad son un problema crónico. La llegada del nuevo contrato con Urbaser es una esperanza, pero no hay muchas expectativas sobre una mejora inmediata.
La llegada del nuevo contrato con Urbaser es una esperanza en este sentido. Tras años de prórrogas y paralizaciones judiciales, el Ayuntamiento ha recogido el guante y toma las riendas de la renovada contrata. El contrato, que tiene un valor de 234 millones de euros, se considera uno de los más elevados en la historia de Tarragona.
Sin embargo, los vecinos no tienen muchas expectativas sobre una mejora inmediata. "Es insostenible", afirma Marina Solé, vecina del barrio del Port. La limpieza de las calles es una crónica y la gente tira la basura a cualquier hora. Los contenedores están siempre llenos y producen malos olores.
La situación no cambia solo por culpa del Ayuntamiento. "El incivismo de mucha gente" también afecta la vía pública, como afirma Cristian, vecino de la calle Pere Martell. La pregunta es si el nuevo contrato cambiará algo en este sentido.
La llegada de Urbaser se plantea como una oportunidad de cambio. El alcalde de Tarragona, Rubén Viñuales, ha anunciado que se busca "cambios desde el primer día". Sin embargo, la dificultad de renovar el contrato es algo que queda en un segundo plano.
Los vecinos también mencionan otros temas paralelos. La gran presencia de palomas en la ciudad es un problema. Según el alcalde, viven en Reus y se desplazan a Tarragona para comer. También hay contenedores llenos que debemos escoger entre buscar otra isla de contenedores más lejos o dejarlo en el suelo.
En resumen, la situación en Tarragona sigue siendo difícil. La limpieza y la suciedad son un problema crónico. La llegada del nuevo contrato con Urbaser es una esperanza, pero no hay muchas expectativas sobre una mejora inmediata.