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En la sombra de la literatura española, una figura se escondía. Elena Quiroga, una escritora vanguardista y pionera en la narrativa psicológica y experimental, que fue galardonada con el Premio Nadal en 1951 por su obra "Viento del norte". Aunque su nombre y su obra han sido olvidadas o relegadas al olvido, una editorial valenciana ha decidido rescatarla de la oscuridad, editando sus novelas más importantes.
Quiroga nació en Santander en 1921 y creció entre Galicia y Cantabria. Su infancia fue marcada por la pérdida de su madre a los dos años, lo que la llevaría a encontrar refugio en la literatura. La escritora se casó en 1949 y tras la muerte de su esposa en 1950, comenzó a escribir con una intensidad que la llevaría a ganar el Premio Nadal.
Su obra es caracterizada por una narrativa vanguardista y experimental, que rompe con las convenciones de la época. "Escribo tu nombre", publicada en 1965, es una de sus obras más destacadas, y se está editando ahora en una edición conmemorativa del aniversario de su fallecimiento.
Quiroga fue una persona introvertida que disfrutaba de su intimidad. "Si me leen lo harán por lo que escribo, no por lo que puedo decir en la prensa", respondió a alguien que la describió como alguien que no iba a ser conocido sin publicidad.
A pesar de su éxito literario, Quiroga se mantuvo alejada de los círculos literarios y sociales. Su obra fue reconocida por la crítica literaria nacional e internacional, pero su nombre se fue extendiendo sin ruido. Solo había una cosa que le importaba: no le gustaba confesar su edad y siempre se quitaba años en público.
Actualmente, una editorial valenciana está trabajando para rescatar la figura de Quiroga y hacerla conocida entre las nuevas generaciones de lectores. El 15 de diciembre se celebrará un acto en el Ateneo de Santander que reivindicará la biografía vital y literaria de esta escritora cántabra, quien fue una de las más profundas y penetrantes de la literatura española de posguerra.
Quiroga es una ejemplo de cómo la literatura puede ser olvidada por el tiempo, pero también de cómo su obra sigue siendo relevante y valiosa. Su narrativa psicológica y experimental sigue inspirando a nuevos generos de escritoras, y su legado es un recordatorio de la importancia de la literatura en nuestra sociedad.
Quiroga nació en Santander en 1921 y creció entre Galicia y Cantabria. Su infancia fue marcada por la pérdida de su madre a los dos años, lo que la llevaría a encontrar refugio en la literatura. La escritora se casó en 1949 y tras la muerte de su esposa en 1950, comenzó a escribir con una intensidad que la llevaría a ganar el Premio Nadal.
Su obra es caracterizada por una narrativa vanguardista y experimental, que rompe con las convenciones de la época. "Escribo tu nombre", publicada en 1965, es una de sus obras más destacadas, y se está editando ahora en una edición conmemorativa del aniversario de su fallecimiento.
Quiroga fue una persona introvertida que disfrutaba de su intimidad. "Si me leen lo harán por lo que escribo, no por lo que puedo decir en la prensa", respondió a alguien que la describió como alguien que no iba a ser conocido sin publicidad.
A pesar de su éxito literario, Quiroga se mantuvo alejada de los círculos literarios y sociales. Su obra fue reconocida por la crítica literaria nacional e internacional, pero su nombre se fue extendiendo sin ruido. Solo había una cosa que le importaba: no le gustaba confesar su edad y siempre se quitaba años en público.
Actualmente, una editorial valenciana está trabajando para rescatar la figura de Quiroga y hacerla conocida entre las nuevas generaciones de lectores. El 15 de diciembre se celebrará un acto en el Ateneo de Santander que reivindicará la biografía vital y literaria de esta escritora cántabra, quien fue una de las más profundas y penetrantes de la literatura española de posguerra.
Quiroga es una ejemplo de cómo la literatura puede ser olvidada por el tiempo, pero también de cómo su obra sigue siendo relevante y valiosa. Su narrativa psicológica y experimental sigue inspirando a nuevos generos de escritoras, y su legado es un recordatorio de la importancia de la literatura en nuestra sociedad.