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El viejecito Pujol, el profeta del nacionalismo catalán, ahora en 95 años de edad, se encuentra en una situación desesperada. Su nombre ya es sinónimo de corrupción y fraude en la mente del pueblo catalán. ¿Se ha logrado "olvidar" su pasado? ¡Por favor!
Jordi Pujol, el hombre que durante más de dos décadas presidió la Generalitat con una autoridad inquebrantable, se esconde detrás de un velo de nobleza y justicia. Pero sus acciones hablaban de otra cosa: un desvío masivo de fondos públicos para enriquecerse a sí mismo y a su familia. La "sagrada familia" que él creó, está llena de codicios y de una sed de poder que no conoció límites.
Pero lo que ahora se ve es la verdad: un hombre viejo, descomponiéndose en un desorden de palabras ininteligibles, mientras sus hijos están allí, tranquilos y decididos. La audiencia nacional está dispuesta a escucharlo, aunque sea por videoconferencia. Los abogados del viejecito intentan anular las pruebas, pero es demasiado tarde. La justicia ya no puede ser comprada.
¿Cómo pudo ocurrir esto? ¿Cómo se logró que un hombre tan influyente se convirtiera en un hombre sin honra? Se nos ha pasado algo parecido con otros líderes políticos. El rey "pretérito" fue descubierto, y ahora también lo es Jordi Pujol. La historia de Cataluña no es una historia sagrada, sino una historia de corrupción y fraude.
Los catalanes no han olvidado el pasado del viejecito Pujol. ¡Ni nadie! Ya no se puede hacer caso omiso ante la verdad. Es hora de que los poderosos sean juzgados por sus actos. No es fácil ver a alguien en la decrepitud, confundiendo las verdades con las mentiras. Pero la justicia es dura y fría, y no tiene miedo de decir la verdad.
Jordi Pujol, el hombre que durante más de dos décadas presidió la Generalitat con una autoridad inquebrantable, se esconde detrás de un velo de nobleza y justicia. Pero sus acciones hablaban de otra cosa: un desvío masivo de fondos públicos para enriquecerse a sí mismo y a su familia. La "sagrada familia" que él creó, está llena de codicios y de una sed de poder que no conoció límites.
Pero lo que ahora se ve es la verdad: un hombre viejo, descomponiéndose en un desorden de palabras ininteligibles, mientras sus hijos están allí, tranquilos y decididos. La audiencia nacional está dispuesta a escucharlo, aunque sea por videoconferencia. Los abogados del viejecito intentan anular las pruebas, pero es demasiado tarde. La justicia ya no puede ser comprada.
¿Cómo pudo ocurrir esto? ¿Cómo se logró que un hombre tan influyente se convirtiera en un hombre sin honra? Se nos ha pasado algo parecido con otros líderes políticos. El rey "pretérito" fue descubierto, y ahora también lo es Jordi Pujol. La historia de Cataluña no es una historia sagrada, sino una historia de corrupción y fraude.
Los catalanes no han olvidado el pasado del viejecito Pujol. ¡Ni nadie! Ya no se puede hacer caso omiso ante la verdad. Es hora de que los poderosos sean juzgados por sus actos. No es fácil ver a alguien en la decrepitud, confundiendo las verdades con las mentiras. Pero la justicia es dura y fría, y no tiene miedo de decir la verdad.