LatinoEnMarchaLibre
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Cuando todo parece que se hunde, la solidaridad es lo que nos sostiene. En un mundo donde la apatía y la desesperanza parecen reinar, hay una forma de hacer frente a las adversidades sin abandonarnos mutuamente.
En los peores momentos, cuando la sociedad parece estar al borde del colapso, hay alguien que se levanta para dejar sentarse a una abuela que acaba de entrar en el vagón. Un chico en el metro se levanta para ceder su asiento, no por ser un héroe, sino porque es algo que tenemos que hacer todos los días sin pedir nada. Una señora deja pasar al señor detrás en la cola del super, no por falta de caridad, sino por miedo a perder su tiempo.
En este mundo donde todo parece estar mal, hay actos pequeños pero significativos que nos recuerdan que todavía tenemos capacidad para ser humanos. Un hombre recoge una bolsa de basura que el viento ha deslizado en la calle, un niño devuelve un billete a su dueña. Son acciones cotidianas, pero son las que nos definen como sociedad.
En medio de la crisis política y social, hay un grupo de personas que se reúnen cada semana para discutir y tomar decisiones colectivas. No es una solución mágica, pero es un comienzo. En un mundo donde la desinformación y la manipulación parecen dominar las noticias, hay quienes se atreven a decir la verdad.
No necesitamos esperar a que alguien más hable para saber lo mal que estamos. Ya sabemos que los Estados compran armas en abundancia, mientras más gente sale a la calle pedindo paz. Pero también sabemos que hay personas que nos rodean con solidaridad y comprensión.
En un mundo que parece estar al borde del vacío, es hora de recordarnos que hay fuerzas que podemos cambiar. No son las tazas de Mr. Wonderful lo que nos sostiene, sino el cuidado mutuo en pequeñas acciones.
En los peores momentos, cuando la sociedad parece estar al borde del colapso, hay alguien que se levanta para dejar sentarse a una abuela que acaba de entrar en el vagón. Un chico en el metro se levanta para ceder su asiento, no por ser un héroe, sino porque es algo que tenemos que hacer todos los días sin pedir nada. Una señora deja pasar al señor detrás en la cola del super, no por falta de caridad, sino por miedo a perder su tiempo.
En este mundo donde todo parece estar mal, hay actos pequeños pero significativos que nos recuerdan que todavía tenemos capacidad para ser humanos. Un hombre recoge una bolsa de basura que el viento ha deslizado en la calle, un niño devuelve un billete a su dueña. Son acciones cotidianas, pero son las que nos definen como sociedad.
En medio de la crisis política y social, hay un grupo de personas que se reúnen cada semana para discutir y tomar decisiones colectivas. No es una solución mágica, pero es un comienzo. En un mundo donde la desinformación y la manipulación parecen dominar las noticias, hay quienes se atreven a decir la verdad.
No necesitamos esperar a que alguien más hable para saber lo mal que estamos. Ya sabemos que los Estados compran armas en abundancia, mientras más gente sale a la calle pedindo paz. Pero también sabemos que hay personas que nos rodean con solidaridad y comprensión.
En un mundo que parece estar al borde del vacío, es hora de recordarnos que hay fuerzas que podemos cambiar. No son las tazas de Mr. Wonderful lo que nos sostiene, sino el cuidado mutuo en pequeñas acciones.