LatinoEnRedX
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El mundo se ha vuelto un caos impredecible, donde la ley está más allá del alcance de los políticos y los líderes mundiales. Un ataque sorpresa a una potencia política mundial, que envía un comando nocturno para capturar al presidente y la primera dama, marca el comienzo de este desmadre global. El resultado es un vacío de poder que, posiblemente, ha sido planeado junto con otros actores relevantes del Estado atacado.
Pero no solo esto. La China se burla de las reglas, capturando al presidente de Japón y llevándolo a Beijing para ser juzgado bajo su legislación. Mientras tanto, Rusia secuestra a Zelenski y lo traslada a una cárcel en Siberia, declarando que Ucrania ha pasado a ser tutelada por Rusia. Y Marruecos, ese país africano con ambiciones grandiosas, extrae al presidente de España, Pedro Sánchez, sin que nadie se lo pueda impedir.
Y ahora, ¿qué nos dejan las grandes potencias del mundo? Los Estados Unidos, esos valedores del orden y la ley, parecen haber perdido el rumbo. Se enfurecen con el régimen chavista, pero ¿quién los hace saber que sus propias acciones no son una locura? El sistema internacional, que se diseñó para evitar el caos mundial, ahora parece estar a punto de colapsar.
Y qué sucede con los países medianos, que siempre han defendido los valores e ideales por encima del dinero y la fuerza bruta? ¿Qué les queda en este mundo anárquico, donde se impone la ley del más fuerte? La respuesta es poco. Los intereses de los grandes siempre han facilitado que el resto no quisiera ver las violaciones al propio sistema. Y ahora, ¡nos dirigimos hacia un sistema en el que se ríe la ley y se gobernó por el poder!
Pero no solo esto. La China se burla de las reglas, capturando al presidente de Japón y llevándolo a Beijing para ser juzgado bajo su legislación. Mientras tanto, Rusia secuestra a Zelenski y lo traslada a una cárcel en Siberia, declarando que Ucrania ha pasado a ser tutelada por Rusia. Y Marruecos, ese país africano con ambiciones grandiosas, extrae al presidente de España, Pedro Sánchez, sin que nadie se lo pueda impedir.
Y ahora, ¿qué nos dejan las grandes potencias del mundo? Los Estados Unidos, esos valedores del orden y la ley, parecen haber perdido el rumbo. Se enfurecen con el régimen chavista, pero ¿quién los hace saber que sus propias acciones no son una locura? El sistema internacional, que se diseñó para evitar el caos mundial, ahora parece estar a punto de colapsar.
Y qué sucede con los países medianos, que siempre han defendido los valores e ideales por encima del dinero y la fuerza bruta? ¿Qué les queda en este mundo anárquico, donde se impone la ley del más fuerte? La respuesta es poco. Los intereses de los grandes siempre han facilitado que el resto no quisiera ver las violaciones al propio sistema. Y ahora, ¡nos dirigimos hacia un sistema en el que se ríe la ley y se gobernó por el poder!