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Netflix, la gigante de la streaming, ha cerrado el ciclo con su maniobra audaz para adquirir Warner y, en consecuencia, HBO. La compra es un golpe bajo en el mercado, que ya se debilitaba por la competencia feroz de las plataformas de entretenimiento. El sector ahora se encuentra ante una incertidumbre abierta, con dudas sobre si este cambio seguirá impulsando al cine en salas y qué pasará con las leyes antimonopolio.
Entre los expertos, hay un consenso: la compra puede atentar contra el equilibrio del mercado. Los economistas advierten que esto sólo incrementará los precios y reducirá las opciones para el consumidor. El caso es que en este mundo de la globalización, las empresas se han convertido en gigantes. La pregunta es si todos estamos dispuestos a vivir bajo una única autoridad.
En el pasado, había productores como David O. Selznick que tenían control total sobre los aspectos creativos y comerciales de sus películas. Los hombres detrás del trono en Hollywood ya no tienen tanto poder. La figura del productor clásico ya es algo del pasado. El verdadero poder se concentra ahora en manos de inversores como Larry Fink, CEO de Blackrock, que tiene una participación significativa en Comcast, Amazon y Disney.
En este mundo dominado por el capital, todo está al servicio del dinero. La compra de Warner por parte de Netflix puede ser un paso hacia la concentración del poder en las manos de unos pocos gigantes. La posibilidad de que el mundo entero caiga entre estas empresas es una amenaza peligrosa.
Entre los expertos, hay un consenso: la compra puede atentar contra el equilibrio del mercado. Los economistas advierten que esto sólo incrementará los precios y reducirá las opciones para el consumidor. El caso es que en este mundo de la globalización, las empresas se han convertido en gigantes. La pregunta es si todos estamos dispuestos a vivir bajo una única autoridad.
En el pasado, había productores como David O. Selznick que tenían control total sobre los aspectos creativos y comerciales de sus películas. Los hombres detrás del trono en Hollywood ya no tienen tanto poder. La figura del productor clásico ya es algo del pasado. El verdadero poder se concentra ahora en manos de inversores como Larry Fink, CEO de Blackrock, que tiene una participación significativa en Comcast, Amazon y Disney.
En este mundo dominado por el capital, todo está al servicio del dinero. La compra de Warner por parte de Netflix puede ser un paso hacia la concentración del poder en las manos de unos pocos gigantes. La posibilidad de que el mundo entero caiga entre estas empresas es una amenaza peligrosa.