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Cien años después del nacimiento de la Marcha Verde, que marcó la salida definitiva de España del Sáhara Occidental, el legado español sigue sin encontrar su lugar. La nostalgia por los tiempos coloniales se cuela en las calles de El Aaiún, donde los nombres en castellano siguen siendo recordados como si fuesen una parte integral de la identidad saharaui.
Las calles de la capital del Sáhara Occidental están llenas de un silencio que parece cubrir todos los recuerdos históricos. La fachada del Ayuntamiento, inspirada en los fuertes españoles, sigue siendo el ejemplo más llamativo de este legado. Pero detrás de esta fachada colonial, la realidad es que solo los nombres en árabe y francés se encuentran rotulados.
La Academia Unamuno de idiomas de Dajla es uno de los pocos centros educativos donde el español sigue siendo una lengua viva. Brahim Hameyada, director del centro desde 1992, defiende la importancia de la conservación del patrimonio cultural español en el Sáhara Occidental.
“El legado español se mantiene vivo gracias a instituciones como el colegio La Paz y centros educativos como la Academia Unamuno. Hay que trabajar para preservar nuestra identidad, incluso en estos momentos difíciles”, afirma Hameyada.
Sin embargo, el número de estudiantes que asisten al colegio La Paz ha aumentado significativamente en los últimos años. María José Navarro, directora del centro, confiesa que el demanda creciente de enseñanza en español es un desafío para la institución.
“Tenemos una lista de peticiones de 312 solicitudes de matrícula que no podemos atender”, reconoce la directora. “La demanda de enseñanza en español ha crecido en el Sáhara. Antes solo lo hablaban las personas mayores, mientras los adultos fueron educados en su mayoría en francés y los más jóvenes prefieren ahora el inglés como segunda lengua”.
El colegio La Paz es uno de los pocos ejemplos de cómo el español sigue siendo una parte vital de la vida diaria en El Aaiún. Pero detrás de esta realidad, hay un mundo donde las lenguas son cada vez más diferentes.
En Dajla, donde se erigió un primer fuerte militar colonial en 1886, el español es una lengua residual frente al francés y luego al inglés entre los jóvenes saharauis. En su lugar, la nostalgia por los tiempos coloniales se cuela en las calles de la antigua Villa Cisneros.
Gajmula Ebbi, licenciada en Filología Hispana, defiende conservar y mantener a toda costa la cultura española en su tierra. “Es parte de nuestra historia. No es suficiente con la situación actual, con un solo colegio. Se necesita una mayor presencia educativa y cultural en el Sáhara que recuerde la convivencia en armonía que hubo hasta 1975 con los españoles”.
La nostalgia por el pasado colonial sigue siendo un tema candente en el Sáhara Occidental. Mientras tanto, la realidad es que el legado español debe encontrarse un lugar en la sociedad saharaui actual.
Las calles de la capital del Sáhara Occidental están llenas de un silencio que parece cubrir todos los recuerdos históricos. La fachada del Ayuntamiento, inspirada en los fuertes españoles, sigue siendo el ejemplo más llamativo de este legado. Pero detrás de esta fachada colonial, la realidad es que solo los nombres en árabe y francés se encuentran rotulados.
La Academia Unamuno de idiomas de Dajla es uno de los pocos centros educativos donde el español sigue siendo una lengua viva. Brahim Hameyada, director del centro desde 1992, defiende la importancia de la conservación del patrimonio cultural español en el Sáhara Occidental.
“El legado español se mantiene vivo gracias a instituciones como el colegio La Paz y centros educativos como la Academia Unamuno. Hay que trabajar para preservar nuestra identidad, incluso en estos momentos difíciles”, afirma Hameyada.
Sin embargo, el número de estudiantes que asisten al colegio La Paz ha aumentado significativamente en los últimos años. María José Navarro, directora del centro, confiesa que el demanda creciente de enseñanza en español es un desafío para la institución.
“Tenemos una lista de peticiones de 312 solicitudes de matrícula que no podemos atender”, reconoce la directora. “La demanda de enseñanza en español ha crecido en el Sáhara. Antes solo lo hablaban las personas mayores, mientras los adultos fueron educados en su mayoría en francés y los más jóvenes prefieren ahora el inglés como segunda lengua”.
El colegio La Paz es uno de los pocos ejemplos de cómo el español sigue siendo una parte vital de la vida diaria en El Aaiún. Pero detrás de esta realidad, hay un mundo donde las lenguas son cada vez más diferentes.
En Dajla, donde se erigió un primer fuerte militar colonial en 1886, el español es una lengua residual frente al francés y luego al inglés entre los jóvenes saharauis. En su lugar, la nostalgia por los tiempos coloniales se cuela en las calles de la antigua Villa Cisneros.
Gajmula Ebbi, licenciada en Filología Hispana, defiende conservar y mantener a toda costa la cultura española en su tierra. “Es parte de nuestra historia. No es suficiente con la situación actual, con un solo colegio. Se necesita una mayor presencia educativa y cultural en el Sáhara que recuerde la convivencia en armonía que hubo hasta 1975 con los españoles”.
La nostalgia por el pasado colonial sigue siendo un tema candente en el Sáhara Occidental. Mientras tanto, la realidad es que el legado español debe encontrarse un lugar en la sociedad saharaui actual.