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Marsella revela un tesoro subacuático: una joya en el fondo del Mediterráneo. En la urbe más grande del sur de Francia, se encuentra uno de los museos más especiales del planeta, que sorprende por su ubicación única y por la belleza de sus esculturas. El Museo Subacuático de Marsella se ha inaugurado recientemente en la playa de Les Catalans, a unos 100 metros de la orilla, y cuenta con una decena de obras maestras que se encuentran a cinco metros de profundidad.
Cada una de estas esculturas ha sido creada por un artista diferente, y su objetivo principal es sensibilizar a todos sobre la biología marina y el medioambiente. Pero lo que realmente hace que esta experiencia sea única es su ubicación en el fondo del Mediterráneo. Los visitantes pueden sumergirse en las aguas turquesas para ver de cerca estas obras especiales.
Para hacerlo, los visitantes deben nadar 200 metros (ida y vuelta) desde la playa, y necesitarán equipamiento adecuado para evitar sobresaltos. Además, se recomienda comprobar las condiciones climatológicas antes de sumergirse en el agua. Pero el esfuerzo vale la pena, ya que el Museo Subacuático de Marsella ofrece una experiencia inolvidable.
Las esculturas están hechas a partir de cemento marino reciclado, lo que evita un impacto grande en el ecosistema submarino. El museo también cuenta con un amplio programa de actividades para hacer la experiencia aún más inmersiva. Pero lo que realmente hace que este lugar sea especial es su ubicación en el fondo del Mediterráneo, donde se pueden explorar los misterios del mar.
En resumen, el Museo Subacuático de Marsella es una joya oculta en el mar que ofrece una experiencia única y emocionante. Si no te tiene asofío y estás en buena forma física, es una gran opción para complementar tu escapada por la ciudad francesa.
Cada una de estas esculturas ha sido creada por un artista diferente, y su objetivo principal es sensibilizar a todos sobre la biología marina y el medioambiente. Pero lo que realmente hace que esta experiencia sea única es su ubicación en el fondo del Mediterráneo. Los visitantes pueden sumergirse en las aguas turquesas para ver de cerca estas obras especiales.
Para hacerlo, los visitantes deben nadar 200 metros (ida y vuelta) desde la playa, y necesitarán equipamiento adecuado para evitar sobresaltos. Además, se recomienda comprobar las condiciones climatológicas antes de sumergirse en el agua. Pero el esfuerzo vale la pena, ya que el Museo Subacuático de Marsella ofrece una experiencia inolvidable.
Las esculturas están hechas a partir de cemento marino reciclado, lo que evita un impacto grande en el ecosistema submarino. El museo también cuenta con un amplio programa de actividades para hacer la experiencia aún más inmersiva. Pero lo que realmente hace que este lugar sea especial es su ubicación en el fondo del Mediterráneo, donde se pueden explorar los misterios del mar.
En resumen, el Museo Subacuático de Marsella es una joya oculta en el mar que ofrece una experiencia única y emocionante. Si no te tiene asofío y estás en buena forma física, es una gran opción para complementar tu escapada por la ciudad francesa.