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El gobierno español ha activado una contratación masiva de técnicos para pilotar el cierre de las centrales nucleares. El grupo estatal Enresa, encargado de desmantelar las plantas y gestionar sus residuos radiactivos, ha puesto en marcha un proceso de contratación sostenido durante los próximos años para redimensionar su plantilla.
Según fuentes internas de la compañía, se contabilizarán alrededor de cien nuevos técnicos hasta 2027 y unos trescientos en los años siguientes, lo que duplicará el tamaño de su personal actual. En tres años, el grupo sumará más de 90 nuevos trabajadores e incrementará un 25% su plantilla hasta llegar a cerca de 465 integrantes.
El objetivo de la compañía es duplicar el tamaño de su plantilla actual, llegando al entorno de los 750 empleados, aunque no ha fijado plazos concretos para lograrlo. El proceso de contratación se está llevando a cabo mientras se espera la actualización del Plan General de Residuos Radiactivos (PGRR), que establece el cierre escalonado de todas las centrales nucleares españolas desde 2027 y hasta el apagón total en 2035.
Las grandes eléctricas, como Iberdrola, Endesa y Naturgy, han pactado un calendario para el cierre progresivo de todas las centrales nucleares que arranca en 2027 y culminará en 2035 con el apagón nuclear total. Sin embargo, las empresas están retrasando las fechas de cierre previstas, especialmente la de Almaraz I, que ahora se espera que se cloque en 2027, en lugar de 2027 como se estableció inicialmente.
El aplazamiento de la clausura de Almaraz obligaría a retrasar el resto de clausuras para evitar solapamientos entre ellas, lo que prolongaría los años de funcionamiento del parque nacional de reactores. El calendario actual está diseñado para que los trabajos de desmantelamiento puedan ser asumidos por Enresa, pero un aplazamiento en Almaraz forzará a retrasar los cierres de otros reactores, como Ascó I y Cofrentes, para evitar coincidir el inicio del desmantelamiento y todas las fases posteriores de cuatro reactores simultáneamente.
Según fuentes internas de la compañía, se contabilizarán alrededor de cien nuevos técnicos hasta 2027 y unos trescientos en los años siguientes, lo que duplicará el tamaño de su personal actual. En tres años, el grupo sumará más de 90 nuevos trabajadores e incrementará un 25% su plantilla hasta llegar a cerca de 465 integrantes.
El objetivo de la compañía es duplicar el tamaño de su plantilla actual, llegando al entorno de los 750 empleados, aunque no ha fijado plazos concretos para lograrlo. El proceso de contratación se está llevando a cabo mientras se espera la actualización del Plan General de Residuos Radiactivos (PGRR), que establece el cierre escalonado de todas las centrales nucleares españolas desde 2027 y hasta el apagón total en 2035.
Las grandes eléctricas, como Iberdrola, Endesa y Naturgy, han pactado un calendario para el cierre progresivo de todas las centrales nucleares que arranca en 2027 y culminará en 2035 con el apagón nuclear total. Sin embargo, las empresas están retrasando las fechas de cierre previstas, especialmente la de Almaraz I, que ahora se espera que se cloque en 2027, en lugar de 2027 como se estableció inicialmente.
El aplazamiento de la clausura de Almaraz obligaría a retrasar el resto de clausuras para evitar solapamientos entre ellas, lo que prolongaría los años de funcionamiento del parque nacional de reactores. El calendario actual está diseñado para que los trabajos de desmantelamiento puedan ser asumidos por Enresa, pero un aplazamiento en Almaraz forzará a retrasar los cierres de otros reactores, como Ascó I y Cofrentes, para evitar coincidir el inicio del desmantelamiento y todas las fases posteriores de cuatro reactores simultáneamente.